Un antídoto para Clottey
Thursday, March 11th, 2010El ghanés cree que su poder de asimilación es el secreto para ganarle a Pacquiao
Cuando Manny Pacquiao pactó su combate contra Óscar De la Hoya le dijeron que estaba loco por enfrentar a un hombre que le superaba en 10 centímetros de estatura y que había peleado aún en las 160 libras. Pacman venía de pelear casi siempre en las 130 libras.
El filipino acabó a Óscar en nueve asaltos y lo envió al retiro.
Luego se animaron a traer a Ricky Hatton, con mucho mercado en Europa, especialmente en Inglaterra, pero el rubio de Manchester, habitual de las 140 libras apenas pudo sostener su plan de acción un minuto cuando fue a atacar a Pacquiao. “Le probaré quien es el perro grande del patio”. Pacman acabó el pleito en cinco minutos y dejó abierta una gran incógnita acerca de lo que tenía que hacer en el futuro Hatton para ganarse la vida, lejos de los ensogados.
Enfrentó entonces la prueba suprema. Miguel Cotto. Un hombre de 147 libras en el punto más alto de su carrera. Dueño de una pegada respetable y quien más allá de los millones que le correspondían, tenía una carrera y un prestigio que defender. También quería demostrar que podía ganar grandes combates lejos del Madison Square Garden arropado por la cofradía boricua de la Gran Manzana.
“No soy cualquiera, soy Miguel Cotto”, nos respondió cuando le advertimos de la velocidad y agresividad de Pacquiao. Se aferraba a la creencia de que por ser más grande tenía más fuelle para pasar los golpes, aguantar y lastimar luego a rival.
Mala idea Miguel.
La pelea entre Pacquiao y Cotto, no fue tal, más allá de tres asaltos que fue lo que le tomó al zurdo tagalo leer el plan de acción de Cotto, para imponer sus normas y dictar el combate.
“Cotto es muy lento para aguantar la velocidad que lleva a un cuadrilatero Manny [Pacquiao]”, nos había dicho Freddie Roach, su entrenador.
Dicho y hecho.
La pelea Cotto Pacquiao -en la que el boricua tenía un respetable margen de opciones de los expertos y los apostadores- llegaría a ser una de las ‘grandes batallas’ más desiguales que hayamos visto y en la que después del séptimo asalto Cotto no tuvo como dar un paso al frente y se dedicó a evitar un nocaut que finalmente no pudo evitar (TKO) en el asalto once.
De eso hace apenas cuatro meses.
De esa manera construyó Pacquiao su ‘big three’’. De la Hoya- Hatton- Cotto. Con respuestas sobre el ring, en combates en los que las reservas surgían a partir de qué era más pequeño que su rival.
Bueno, pues también Joshua Clottey, su rival de este sábado es más grande que Pacman, pero como ya no es posible defender ese argumento como carta de triunfo, el africano residente en New York, esgrime su mandíbula de hierro.
“Quiero ver la cara de Pacquiao cuando me llegue con sus golpes y no pueda hacerme daño”, dijo Clottey, quien también cree que puede ganar. Nunca lo han noqueado y sus tres derrotas han sido ante Carlos Valdomir, Antonio Margarito y Miguel Cotto.
“Se que él lanza miles de golpes (sólo 750 ante Cotto) pero yo estaré allí frente a su cara y no necesito sino meter mis manos para que él sienta que esta pelea es en serio”, agregó.
A menudo, Clottey ha reclamado que no le dan el crédito que merece, aunque Pacquiao ha dicho que “lo respeto y se que es un gran peleador”.
Lo de fondo es que Clottey cree que la lluvia de golpes del filipino a un hombre duro con quijada de hierro no le harán un daño serio y que si la pelea pasa de seis asaltos “Pacquiao se va a meter en problemas”.
Ya los tuvo Cotto quien no tuvo como sacarse de encima al africano y apenas le ganó una decisión polémica cuando pelearon en el Garden.
Joshua Clottey tiene todo que ganar, incluido el título mundial welter de la OMB. Pacquiao, -tal vez pensando en su escaño como congresista en Filipinas-, casi nada, entre otras cosas porque tiene las apuestas favor 5 a 1, pero eso también le da un atractivo a una pelea que marca el regreso del boxeo a los grandes escenarios y que si se confirman los 45 mil boletos vendidos en el Cowboys Stadium y las 700 mil ventas del PPV, ya estaremos hablando de un éxito rotundo con la impronta de Pacquiao, el vendedor más grande del mundo.
Aquello de ganarle a Pacquiao porque “soy más grande y más fuerte”, ya lo hemos oído antes, pero no está de más recordar que los boxeadores, -casi todos- alguna vez pierden.
Tampoco estaba supuesto a ganarle Ken Norton a Ali, ni Buster Douglas a Tyson, ni Frankie Randall a JC Chávez, pero ganaron.
Jairo Giraldo
jairo.giraldo@laopinion.com

