No hay nada predecible en este martes electoral que estamos por comenzar. Todo, absolutamente todo es posible. Lo único que se puede vaticinar es que cualquier cosa que pase será histórica, y que no va a haber un minuto de aburrimiento.
Particularmente en lo que se refiere a como votarán los latinos, un tema que aparentemente preocupa al mundo entero -he recibido llamadas al respecto de Francia, Inglaterra, Luxemburgo (¿donde?), Canadá, España, Alemania. ¿Quién lo hubiera imaginado? Los europeos están transfigurados con esta elección, supongo que no pueden creer que en este país al que muchos de ellos ven desde afuera con una mezcla de admiración y desprecio, esté realizándose una elección tan interesante e histórica.
Hoy, dos conocedores de la comunidad y el voto latino, gente de gran credibilidad como Arturo Vargas, de NALEO y Antonio González, del Instituto de Registro de Votantes del Suroeste, me dijeron que prácticamente ninguna de las encuestas que hay por ahí estimando la tendencia del voto latino tiene mucha credibilidad.
González en particular, señala que la inamovilidad que el voto latino ha mostrado en las encuestas Field de California (donde OBama, a pesar de estar ganando terreno nacional y estatal está estancado en 20% del voto latino) tiene que ver con las pequeñas muestras latinas que esas encuestas contienen. Para González, además, las encuestas usuales no sondean a los nuevos votantes, ya que la mayoría utilizan lo que ellos llaman “votantes de alta frecuencia”, que han votado ya en más de una ocasión y no los posibles nuevos votantes.
Y todo el mundo espera que haya muchos nuevos votantes, no solamente nuevos ciudadanos, o gente que antes no votaba y ahora lo hace motivados por la importancia de esta elección, sino los jóvenes que, por todos lados, parecen estar participando en números sin precedente en esta elección. Por todos lados escucho de amigos cuyos hijos adolescentes están de voluntarios para alguna campaña, generalmente la de Barack Obama. También se de amigas cuyas hijas adolescentes están entusiasmadas por la candidatura de Hillary Clinton, aunque ella atrae principalmente a mujeres adultas y mayores.
En todo caso, el voto latino será un misterio hasta que haya algún estudio prestigioso sobre cómo votaron. Y como eso solo puede saberse con las encuestas de salida -en ninguna parte una autoridad de elecciones clasifica quien voto por raza u origen étnico- pero por los momentos, todos los numeritos existentes parecen incompletos.
¿Mantendrá Hillary Clinton su histórico arrastre entre el voto latino, producto de sus años de estar en la palestra política y del cariño -casi nostalgia por su gobierno- que muchos le tienen a Bill Clinton? ¿O dará alguna sorpresa Barack Obama?
Si me preguntan a mí, yo digo que probablemente las dos cosas. Hillary va a mantener una mayoría del voto latino, porque ha sido mucho el tiempo que su campaña ha trabajado para ganarlo. Pero Obama, quien en los últimos días ha puesto una energía nunca antes vista entre los jóvenes y recibido el apoyo de numerosos políticos -y el de este periódico, por decisión de su junta editorial- va a tener más apoyo del que registran esas encuestas. Esa es mi apreciación, dado el nivel de entusiasmo que veo a pie de calle por este candidato.
Veremos, en muy pocas horas, si tengo razón.