Texas y su momento en la historia
La contienda por la nominación presidencial está entrando momentos críticos, tensos. Hay dos estados que pueden hacer mucho por definir la situación que amenaza con poner en crisis al partido demócrata, si no hay un triunfador claro y el proceso no luce transparente: estos son Ohio y, como no, el inmenso cuasi país que es Texas. Ambos votan el 4 de marzo. Nos llama la atención Texas porque la población de origen mexicano, ya sea tejanos de muchas generaciones, ya sea nuevos inmigrantes, tendrá mucho que decir en esta decisión. Estaremos allí con un equipo de reporteros de La Opinión y de nuestro hermano periódico Rumbos, y yo estaré blogueando desde allá. Así que estén pendientes.
Texas es, por supuesto, el estado adoptivo del actual presidente George W. Bush. En realidad, los Bush no son de Texas, sino de los rincones más patricios de la costa este, Massachussets y Connecticut, y vienen de familia política y muy bien conectada por décadas. El papá Bush, presidente número 41 de este país, fue a Texas de joven a trabajar en el negocio de la explotación petrolera. Petróleo y política fueron los dos negocios de la familia, aunque también hicieron su buena plata -particularmente su hermano Neil, pero también los demás- con aquellos bancos de Ahorro y Préstamo que terminaron por irse a la quiebra y tuvieron que ser rescatados con miles de millones de la reserva federal.
En fin. Curioso como la historia de la familia Bush siempre se cuenta usando tres palabras básicas: petróleo, dinero y gobierno. Poder sería la cuarta, resumen de las anteriores.
En Texas, el partido republicano ha dominado por completo la política desde mediados de los años noventa, aunque el proceso comenzó en los años cincuenta y sesenta con la “republicanización” del sur estadounidense. El dominio ha sido tan grande, -y no han faltado las controversias y las investigaciones sobre movidas raras en recabación de fondos y distribución de distritos- que desde que George W. Bush ganó la gubernatura por primera vez en 1994 los republicanos han controlado la gubernatura, las dos cámaras de la legislatura y todos los puestos estatales, amén de tener la mayoría en la delegación al congreso. El partido demócrata, como maquinaria, ha estado virtualmente en pedacitos.
En este contexto, llegamos a 2008, año en que los demócratas de todo el país están más motivados que nunca. En Texas parece estar ocurriendo algo de lo mismo, debido a la interesante contienda por la nominación demócrata. El estado tiene una tremenda diversidad votante y su población mexicoamericana histórica (algunos cruzaron la frontera y a algunos los cruzó la misma) ahora se ve también aumentada por nuevos inmigrantes. Hay una importante población afroamericana y también un nutrido grupo de blancos urbanos que nada tiene que ver con el estereotipo del ranchero con botas. Estos tres grupos serán los decisivos en la elección del 4.
¿A quién beneficiará todo esto en la contienda presidencial? Lo veremos muy pronto. Será fascinante de observar.
Buen domingo.
