De razas y géneros
Wednesday, March 12th, 2008Antes era muy fácil: los candidatos con posibilidades reales para competir por la presidencia eran siempre hombres de raza blanca. No había mucho que discutir sobre raza y género. Se sabía, por ejemplo, que los afroamericanos votan siempre demócrata, los hispanos casi siempre y las mujeres tienen la misma tendencia, mientras que el género masculino suele decantarse por los republicanos. Esto se ha visto en sondeos a lo largo de la historia política moderna estadounidense y nadie lo discutía.
Hasta ahí íbamos bien organizados.
Pero esta campaña ha pulverizado todos los viejos parámetros y ahora tenemos nuevos problemas y oportunidades.
Por ejemplo, ahora tenemos a una mujer y a un afroamericano -que también es mitad blanco por parte de madre pero eso nadie lo recuerda- compitiendo por la presidencia. Este sólo hecho es histórico, pero también crea potenciales conflictos que, antes de resolverse, van a dar mucho de qué hablar.
Hay muchos que creen, por ejemplo, que Hillary Clinton ha tenido que aguantarse más de un comentario sexista de parte de los medios de comunicación y se cree que muchas mujeres apoyan a la senadora por el hecho simple de que, como ella, también han “pasado lo suyo” en la vida laboral, personal y etcétera, en una sociedad que a pesar de estar mucho más avanzada que otras, sigue siendo bastante patriarcal y machista. Buscan, sencillamente, romper “el techo de vidrio” que no se ve pero que existe y que pone un tope a las aspiraciones de las mujeres en muchos campos de la vida laboral.
El tema de la raza es aún más complicado que el de género. Barack Obama es mitad negro y mitad blanco. Es lo que llamaríamos en mi país un mulato claro. Pero su campaña, curiosamente, no ha jugado la carta racial como sí lo hizo en su momento Jesse Jackson, el único otro candidato afroamericano a la presidencia que ha resonado en la historia estadounidente. Eso fue en los ochenta. Hoy estamos en el siglo XXI, aunque a veces no parezca.
El no presentarse como un candidato racial no ha impedido que Obama gane el voto prácticamente absoluto de sus hermanos de raza. La proporción de voto afroamericano por Obama está llegando a niveles que rozan lo asombroso: 80 y 90% en la mayoría de los estados. Para ellos está claro quien es su gallo.
Clinton, por su parte, ha tenido un apoyo sólido de los votantes latinos. En California y Texas, los latinos le dieron a Clinton el margen de victoria y consistentemente la han apoyado a lo largo y ancho del país, con pocas excepciones. Los afroamericanos tras Obama y los latinos tras Clinton. Una división que trae sus propios inconvenientes, entre dos comunidades cuya relación ya es lo suficientemente complicada.
