Análisis post derrumbe del “rescate”
El fallido plan de rescate económico buscaba solucionar la falta de confianza de los mercados pero irónicamente fue la falta de confianza del estadounidense promedio en su gobierno, la que impidió que esto ocurriera.
Más allá de las razones ideológicas de republicanos conservadores fiscales y demócratas populistas, el paquete de rescate cayó víctima de la persistente duda del pueblo estadounidense, aún convencido de que lleva la peor parte en este asunto.
El paquete no tuvo el apoyo de la mayoría de los republicanos, pero tampoco de casi un centenar de demócratas, entre ellos, los grupos latino y afroamericano del Congreso, cuyos constituyentes están entre los más afectados por la ola de embargos y el desempleo.
Así lo explicó el congresista Xavier Becerra, asistente especial de la líder cameral Nancy Pelosi, y representante de Los Angeles: “Yo quería ver protección para los contribuyentes pero lo que me encontré fue un plan que no protegía suficientemente a las familias trabajadoras”.
El rechazo del paquete hizo que la bolsa cayera precipitadamente, estremeciendo tanto a los mercados internacionales como a los trabajadores que vieron contraerse aún más su plan de pensiones o sus posibilidades de sacar un crédito.
El Congreso, sin embargo, tomó un receso hasta el jueves –el senado hasta el miércoles- para respetar un tradicional feriado judío, y no será hasta entonces que pueda considerarse el plan, o uno mejorado.
Muchos expertos en economía y finanzas coinciden en esto: es necesario hacer algo para devolver la confianza a los mercados, ahora desorientados por la incertidumbre de lo que va a pasar. O de lo que no pasó ayer.
“El mercado lo que busca es una inyección de adrenalina”, apunta el profesor Ed Fredericks, profesor de finanzas de la Universidad de Pepperdine. “El mercado no funciona bien con la incertidumbre, ni con ambiguedades. La oposición a este plan es equivocada y nos va a afectar a todos”.
Más allá de eso, cada experto tiene sus teorías. Algunos opinan que es Armagedón y otros, que no hay que paniquearse, que aún hay tiempo de llegar a un acuerdo que sea más convincente para más sectores del país.
“Aún hay tiempo para negociar un paquete más aceptable para todos”, dijo Charles Dunn, decano de la escuela de gobierno de Regent University en Virginia.
“Hemos visto a mucha gente usar la táctica del miedo y multiplicarse los profetas del desastre. El Congreso va a tener que ponerse las pilas y buscar un paquete mejor pensado que represente mejor los intereses del estadounidense promedio”, agregó Dunn, quien antes trabajó en Capitol Hill como asistente de políticos republicanos.
Otros expertos señalan que, desafortunadamente, si no se interviene en un tiempo prudencial, el efecto dominó puede afectar a la economía en todos sus niveles.
Como el problema es la cantidad de activos tóxicos (las hipotecas en problemas) que están atascadas en los mercados sin comprarse ni venderse, “no hay confianza entre los bancos para prestarse dinero entre sí y todas las transacciones están más bien congeladas”, explicó el profesor de finanzas de UCLA Marc Martos-Vila.
El plan consiste en que el gobierno compre esos activos y no sólo inyecte dinero para activar el crédito, sino para establecer un precio para los activos, que ahora están en una especie de limbo.
“Si los bancos no tienen dinero para prestar, las empresas no quieren invertir, el ciudadano promedio no puede pedir prestado para comprar un carro o una casa y el banco, si le presta, le pedirá un interés mayor”, dijo Martos-Vila. “El sector financiero es importante porque es la gasolina que hace que todos los demas sectores caminen”.
Cualquier plan, señalan, tendrá que resolver el problema de los “activos tóxicos” y la reactivación de los mercados y, al mismo tiempo, resolver alguna de las objeciones, de republicanos o demócratas.
“No es fácil de hacer”, dijo Martos-Vila.
Dunn apunta a la necesidad de enfocar la medida, no como un rescate de Wall Street, sino como un “paquete de protección de los contribuyentes”.
Añade que, en todo caso, el producto de este retraso será posiblemente mejor pensado que el plan de tres páginas que intentó empujar el secretario del Tesoro Henry Paulson la pasada semana o incluso que el rechazado hoy por la Cámara.
“Creo que a la larga habrá que agradecerle al feriado de mañana el darle tiempo a los legisladores para que piensen más pausadamente en todo esto”, dijo Dunn, recordando que, durante la Gran Depresión de principios del siglo veinte, el congreso le dió al presidente Roosevelt poderes “casi dictatoriales”.
“Aqui lo que pasó es que trataron de moverse muy rápido”, dijo.
