Este sábado se vota en Nevada, el estado de los casinos. Allí, igual que en Iowa, no hay votaciones regulares de esas que uno va y marca una tarjeta o usa una maquinita sino “caucus”, esas asambleas en donde los votantes comprometidos o no, con preferencia o sin ella por algún candidato, se reunen en grupos y el más numeroso gana.
Nevada fue uno de los cuatro estados seleccionados por el Partido Demócrata (y lo siguió el Republicano) para completar el panorama de las “primarias tempranas” con estados que representaran algún grupo racial o étnico importante en el país.
La crítica siempre fue que los primeros en votar, Iowa y New Hampshire, no representan la diversidad racial o étnica del país, ni tampoco la geográfica y por eso, los demócratas decidieron escoger otros dos estados: Nevada y Carolina del Sur, que representan, el primero, el oeste y el crecimiento latino y el segundo, el sur y la población afroamericana o negra.
En Nevada, los demócratas realizan la primera prueba de su presumido arrastre entre los latinos. Los republicanos han hecho poco caso a Nevada, aunque también celebran “caucus” porque los candidatos tienen más interés en otras primarias que se celebran ese día o poco después: Carolina del sur y Florida.
Es por eso que los candidatos, particularmente los demócratas, están persiguiendo a los latinos como moscas a la miel. Si bien ya sabemos que no somos un grupo mayoritario, ni siquiera en estos estados del oeste (no en votantes, al menos), cada candidato hace cálculos estratégicos sobre los grupos que puede o debe conquistar: los latinos, afroamericanos, los blancos pobres, los homosexuales, los cristianos, etc. Parece mentira, pero así nos tienen en compartimientos y grupitos.
Por lo pronto, Barack Obama, Hillary Clinton y John Edwards se han repartido el apoyo de sindicatos en Nevada. Obama recibió el importante apoyo del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio de Nevada, que agrupa principalmente a los enfermeros y trabajadores del sector público y el del Local 226, de los Trabajadores Culinarios, empleados de los casinos, de los cuales la mitad son latinos.
Hillary, por su parte, recibió el impulso de los maestros y John Edwards, de los trabajadores del acero y de los carpinteros.
Eso no basta: cada candidato quiere poner a nombres latinos de su lado para decir que tienen más apoyo de la comunidad, por medio de sus políticos y activistas, cosa que puede tener o no influencia en el voto de la gente.
Hillary anunció hoy el apoyo de Richard Chavez, hermano del líder campesino César Chavez, que es como decir, el líder histórico hispano más importante de los Estados Unidos. Pero Obama también tiene lo suyo. Hace unas horas, alguien de su campaña me llamó para asegurarme que supiera que María Elena Durazo, presidenta-tesorera de la Federación de Trabajadores del condado de LA había apoyado a Obama, aunque a título personal. Durazo es una sindicalista poderosa en Los Angeles que por años lideró el sindicato de los trabajadores hoteleros.
Tú tienes obreros, yo tengo obreros. Tú tienes políticos, yo tengo los míos, etc. Vamos a ver quien tiene a los que irán a las asambleas del sábado, que es lo que realmente importa.