Disparan contra un policía en City Terrace
El sábado de madrugada dos adolescentes, aparentemente pandilleros, hirieron de bala al policía Anthony Razo cuando salía de su casa.
Una versión supone que fue un frustrado intento de robo a mano armada. Otra, un examen de ingreso a una pandilla violenta. O quizás los criminales sabían quien era y lo emboscaron. Desde hace 14 años, Tony Razo es policía, investigador de pandillas en la división Hollenbeck.
La atención pública se centró en los ataques contra policías en sus casas.
Rememoraron el similar homicidio de Juan Abel Escalante en agosto pasado y otros 14 ataques en 2008.
Montaron un gigantesco operativo con cierre de calles sobre tres millas cuadradas, docenas de policías y la ayuda de patrulleros, perros y helicópteros.
Convocaron una airada conferencia de prensa con el sheriff del condado y el alcalde de la ciudad.
El sindicato de los agentes hizo conocer su justa indignación.
En sitios de internet, los comentarios de policías hablan de deseos de mejora y plegarias; también de venganza violenta y “declaración de guerra”.
Pero hay otro aspecto.
Razo vive a cuatro cuadras de mi casa, en el barrio de City Terrace. Es una localidad no incorporada, de 40 mil almas; 97% latinos. No pertenece a ninguna ciudad. Por eso, los servicios de policía están en manos del Sheriff del condado. La estación del Sheriff del Este de Los Ángeles queda a 2.5 millas y sirve a un cuarto de millón de personas.
En agosto pasado se abrió una subestación cercana, dedicada a atender las inquietudes de la comunidad. Pero en mi área en particular, el crimen no se sentía. Y la presencia policial se reducía a intentos, los sábados a medianoche de reducir el volumen de la música norteña que salpica el aire de las fiestas.
Pero en estos días, las familias que se reúnen en el edificio de la esquina, y los vendedores de la licorería, mis vecinos que llegan los domingos de misa, y la mujer de los tamales, están preocupados y temerosos de que se venga el crimen encima. Recientemente, alguien pintó en esta calle grafito sobre una pared recién pintada. Más arriba discuten porque le prohiben al hijo adolescente salir de madrugada.
¿Y el desarrollo del barrio?. Todavía no tenemos supermercado, ni parque, ni restaurante ni café, sólo trocas loncheras, cinco freeways, licorerías e iglesias. Pero el terreno es montañoso y las callejuelas pintorescas y desde arriba se puede ver la Isla Catalina y tenemos un patio con árboles frutales, y no es lejos del centro. Y por la calle Hazard construyen un mall esquinero, de esos que tanta falta hacen. Entonces, ¿volverá a subir la delincuencia luego de años de haberse reducido? ¿Es por la crisis económica que los ya desesperados se exasperan, los inermes se arman, los necios cambian el juego de delinquir por el acto explícito, y los criminales se atreven a balear a un policía?
Que Razo sane y los responsables sean arrestados. Y que aprendamos de la historia.
