Post mortem, Proposición 8
Wednesday, November 12th, 2008Pasó más de una semana desde las elecciones en que la mayoría de los californianos apoyaron la Proposición 8 y enmendaron la Constitución estatal para prohibir los casamientos entre personas del mismo sexo. Y es ahora cuando los oponentes de la Proposición más afectados por ésta, es decir los gays y lesbianas, salen a la calle. En Los Angeles, San Diego, Sacramento, San Francisco. Por miles. Con ruidosas protestas. Con directas acusaciones contra la iglesia mormona, contra la católica, por haber contribuido millones de dólares a hacer de su derecho al casamiento algo ilegal.
Esta columna los apoyó, el día antes de las elecciones, rechazando el contenido, el espíritu detrás de la Proposición 8. Traje los ejemplos de tres, cuatro parejas conocidas que sufrirían el impacto de la medida si era aprobada. Fue aprobada.
Pero no puede dejar de sorprender el hecho que las manifestaciones se hacen ahora, cuando la lucha está perdida y queda el camino poco honroso de los tribunales, y no antes de las elecciones.
Y cuando se compara la lucha de los gays por sus derechos civiles con la de los afroamericanos y latinos (que en su mayoría les dieron la espalda y votaron por la Ocho), hay algo que llama la atención.
¿Dónde estuvieron los líderes gay durante la interminable campaña electoral? ¿Dónde estaban esos miles que ahora manifiestan? ¿Por qué no salieron a la calle entonces?
Quizás porque temían exacerbar la homofobia asustando a quienes los vean, de a dos, allí juntos. Quizás porque, en realidad, muchos no se animaron a ’salir del closet’. Sea como fuese, sus líderes, aquellos que sí se identificaron como gays o lesbianas, tampoco sobresalieron en la campaña, que yo sepa.
Y eso contrasta con el millón o más de latinos que protestaron por una reforma migratoria hace dos años y medio en las calles de Los Angeles.
