Hugo, ¿prueba, aprueba, reprueba, comprueba…?
CHICAGO, Illinois.— Cuatro exámenes. Tres aprobados por el resultado mínimo de un gol de ventaja, uno reprobado por el marcador mismo ante Honduras.
Cuatro exámenes y todos con una secuela de dudas y con una evidente saldo de deudas.
México no camina. México no funciona.
Cierto, necesita trabajo, y el trabajo necesita tiempo, y el tiempo necesita paciencia, y el tiempo necesita resultados, y los resultados se dan con trabajo.
Un círculo no sólo vicioso, sino pernicioso.
Un círculo que lleva a un ciclo de vida que se puede romper en cualquier momento o que puede permanecer intacto.
El saldo de Hugo desde que tomó la selección, en resultados, es positivo.
En funcionamiento, queda claro, hay mucho que esperar, y quienes deben exigirle, tienen mucho que exigirle.
Se ha caído, lamentablemente, en la ociosidad de la comparación.
Se ha caído también en el ajuste de cuentas: si Hugo crucificó a La Volpe, parece que por inercia es urgente crucificarle también.
Se ha caído en certificar, en notarizar casi, juicios futbolísticos de personajes sin juicio futbolístico. Jorge Vergara, Rafael Lebrija, por mencionar los más punzantes y contumaces, asumen que pueden leer ya escenarios de juego con claridad.
Veamos con paciencia.
1.- A México le juegan a encerrarse.
Le dificultan los juegos. Cierto, pero para eso cuenta, afortunadamente, con jugadores técnicamente dotados y con habilidad para romper cercos, para derribar murallas. El ejercicio de las jugadas de relevo, los cambios de juego, las asociaciones en futbol corto, sin pelota, son ganzúas para esos casos desesperados.
2.- México no fabrica jugadas de gol en abundancia.
¿Recuerda cuántas veces han pisado el área como lo hacen en sus equipos y como lo hicieron antes en la selección Carlos Salcido y Ricardo Osorio? O no pueden o no quieren, porque no pueden haber olvidado lo que aprendieron. Hugo es trabajador, pero requiere de trabajar en variantes, que es una palabra que está sufriendo de manoseo despiadado. Para imponer variantes se requiere, primero, de trabajo táctico, de agobiante, extenuante y repetitivo trabajo táctico, que no es un fuerte de esta selección. Pero además, se requiere inventiva, creatividad e iniciativa. En México, en este momento hay sólo cuatro con estas facultades y no siempre juegan juntos: Cuauhtémoc, Guardado, Medina y el “Bofo”. No más.
3.- México es predecible y repetitivo.
Lo primero es poco probable, lo segundo sería interesante que al menos proveyera ese argumento en la cancha. Cierto que mientras menos variantes maneje el equipo, menores posibilidades de sorpresa tendrá. Y no es el afán de comparar: ¿recuerda usted antes de que La Volpe cayera víctima de sus delirios de grandeza los gratos equipos que presentaba? Cualquier jugador llegaba facultado, sorprendiendo, al área, con posibilidades de definir, vamos, hasta torpones como el “Maza” llegaron a perfilarse en condiciones de gol.
4.- Diferentes momentos.
Hugo tiene una selección formada por tipos que viven diversos momentos, desde físicos, anímicos, futbolísticos y mentales. Hay jugadores que llegan en plena forma, hay otros que llegan saturados, hay otros que llegan distraídos y hay otros que no llegan comprometidos. Los europeos tienen una carga de trabajo distinta al resto, pero en estrategia debe ser menos complicado. Agobiante era para los jugadores memorizar las opciones de La Volpe, un tipo que, estrafalario, extravagante y todo, tenía una biblia de movimientos y alternativas que hubiera hecho palidecer hasta el repertorio de estrategias de Tom Landry en su época gloriosa con los Vaqueros de Dallas.
5.- La personalidad de Hugo.
El Pentapichichi está convencido de que los gritos, las amenazas, las intimidaciones, las mentadas de madre, ya no son necesarias para el futbolista mexicano. Él nunca las necesitó como jugador y nunca las ha usado como técnico. Hugo cree en el discurso claro, directo, fuerte, motivador, para que sus jugadores se manifiesten a plenitud en la cancha. Es generoso que así sea, pero hay que recordar que no todas las cabezas han adquirido madurez. Es decir, algunos futbolistas mexicanos prefieren la tortura del mal trato antes que los mimos al oído. Así fue como reventaron a Enrique Meza como técnico nacional, y con el otro recurso fue como La Volpe evitó ser reventado como técnico nacional.
La gran prueba llega para Hugo ante Isla Guadalupe. Poco quedará oculto si la cancha del Soldier Field de Chicago está como debe de estar, es decir, en condiciones de jugarse futbol con la pelotita al piso.
Y también habrá un mensaje muy claro, denunciante incluso, cuando Hugo haga el corte y decida quiénes viajan a la Copa América.
