Hugo y las verdades que mienten…
Hugo Sánchez se enfrenta nuevamente a sus propios fantasmas. Reclamó, con cierta justicia, con cierta saña y con cierta sorna, que Giovani dos Santos y Carlos Vela debían acudir al Mundial de Alemania en lugar del yerno del técnico de entonces.
Ricardo La Volpe dijo que era exponerlos a riesgos excesivos para su edad cronológica y su edad deportiva.
Hoy, es el momento para que Hugo ratifique sus conceptos o rectifique, nuevamente, para dejar en claro que la pontificación de entonces era simplemente verborrea advenediza contra el hombre en turno que, como siempre, estaba expuesto a ser fusilado por sus propias equivocaciones.
La próxima semana se vence el plazo. Si México quiere contar con Giovani y Vela para los amistosos contra Panamá y Brasil debe girar de inmediato la solicitud a los respectivos clubes para que se concentren con el Tri.
Es decir, si Hugo creía entonces en que Giovani y Vela ya estaban listos para el Mundial de Alemania, con un año menos de edad, su juicio lejos de verse rebatido, debe ser fortalecido y debe sostener que ambos juveniles están ante la puerta abierta para su debut en la selección mayor.
Si hace un año estaban listos, según él, y aparentemente con toda razón, con todos los fundamentos de su lado, queda claro que hoy debe considerarlos de la misma manera.
O quedará nuevamente expuesto a que su oficio de francotirador contra La Volpe ahora lo convierte a él en presa, blanco y víctima de sus propios embates.
Hugo ha dicho que “será difícil llamarlos si no están jugando regularmente en Primera División”.
Seguramente en su asilo y aislamiento paradisiaco de Cancún, Hugo no se ha enterado de la revolución que ha provocado Giovani durante la pretemporada del Barcelona y seguramente no pudo revisar el juego de ayer en el cual, cuando el fascinante Lionel Messi y Giovani se encontraron en la cancha, el Barcelona jugó revolucionado.
Seguramente Hugo no ha podido seguir las reacciones generosas en torno a Giovani, no por las declaraciones, que ésas pueden revolcarse como rompecabezas de piezas idénticas, sino por las imágenes fervorosas de cobijo de Ronaldinho, Rijkaard y hasta del mismo Eto’o.
Ciertamente hay dos puntos medulares en esta situación.
1.— Para poder evaluar al jugador “necesito convivir con él, conocerlo, tenerlo aquí y platicar con él”, dijo Hugo cuando peleaba la incorporación de Nery Castillo. ¿No es eso aplicable a Giovani dos Santos?
2.— Hugo pidió el manejo de la selección mexicana de futbol que acudirá a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. De ese grupo, Giovani y Vela serán, por secuencia lógica, por méritos indiscutibles, los caudillos del grupo.
Es decir, empezar ya, ante Panamá y Brasil, con ese conocimiento, reconocimiento e identificación de virtudes y vicios, si los hay, de ambos jugadores, es saludable, oportuno y fructífero.
Además, Hugo debe recordar sus propios inicios.
Hugo fue el más joven de una generación de futbolistas donde no era la estrella, donde no era el sobresaliente, sino que creció, maduró y rebasó a jugadores que prometían más y se conformaron con menos, con mucho menos: Víctor Rangel, Héctor Tapia, José Luis Caballero, por citar algunos.
Hugo no puede, no debe, perpetrar sobre Giovani y Vela, lo que a él no le hicieron en su juventud… ni siquiera por celos.
De hecho, cuentan sus allegados, Hugo fue uno de los primeros cachirules del futbol mexicano, pero en el buen sentido.
Le recomendaron que mostrara documentos que lo acreditaban con un año más de edad para poder empezar en las selecciones menores de México. ¿Bendita chapuza?
Por otra parte, es pronto aún para decir si el Tri se encuentra en este momento en mejores manos que en las de otros predecesores, lo cierto es que Hugo, de entrada, con muchos conflictos y controversias, parece encontrar el camino y el respaldo de los jugadores que sí quieren embarcarse en la odisea mundialista.
Claro, aunque le pongan disfraz, aunque lo maquillen, lo cierto es que Ricardo Osorio y Pável Pardo no perdonan las arremetidas de Hugo, que Carlos Salcido se cree imprescindible en la selección, y que Rafael Márquez quiso echar la última canita al aire antes de comprometerse con el Barcelona, equipo que ya le leyó la cartilla, especialmente cuando Rijkaard habló de que “sus desatenciones, ausencias y problemas en su vida personal lo estaban alejando del equipo”.
Incluso la reunión en el cuarto de Oswaldo Sánchez, en los últimos días de la Copa de Oro, en la que los tres que desertaron anunciaron su decisión, a pesar de que el mismo arquero de Santos, Márquez y Jared Borgetti exponían la necesidad de pelear por la selección aun cuando el mérito lo estuviera acaparando Hugo.
No olvide lo que dijo Márquez: “La estrella de la selección mexicana es Hugo Sánchez”. Y no andaba tan errado, cuando ya hay contratos cerrados por 325 millones de dólares al comprobarse fehacientemente el arrastre del Pentapichichi.
Pero por eso precisamente, Hugo debe ser congruente, y un instante propicio para ello es precisamente respetar y respetarse a sí mismo en los casos de Giovani y Vela.
Desmentirse, desacreditarse, olvidar sus propias convicciones y promesas, sólo harán nuevas marcas de deterioro en la credibilidad de Hugo Sánchez, y ese es uno de los valores fundamentales de un líder.

August 17th, 2007 a las 10:57 am
sin duda alguna verdades ocultas del pentapichichi pero nadie es perfectosolo el de arriba como siempre rafa ramos v. vos sos grande
August 17th, 2007 a las 10:59 am
sin duda alguna verdades ocultas del pentapichici pero nadie es perfecto solo el de arriba como siempre rafa ramos v. vos sos GRANDE