Los cuervos se visten de luto ajeno…
Son basura de retórica. Verborrea pura. Dialéctica perniciosa. Reflexiones arrogantes.
“Muerte útil”, claman ufanos y locuaces y elocuentes, como si hubiera algún deceso que lo fuera.
“Muerte que significa advertencia a tiempo”, como si el dolor y la sensación de pérdida pudieran sanarse con semejantes panfletos verborreicos.
Estos advenedizos, mercenarios del oportunismo, merolicos de la desgracia ajena, enarbolan las banderas sin patria —o de todas las patrias— del arribismo y hablan de que la muerte de Antonio “Pepe” Puerta debe ser aleccionadora para el futbol de todo el mundo.
Que se lo digan a la madre de un hijo —que nacerá en un mes más— que no conocerá a su padre.
Al frente de todas estas voces, plañideras de dolores ajenos, aparece la del padre de la esclavitud, el prócer del abuso del futbolista, presidente de FIFA por supuesto, Joseph Blatter.
Desde la muerte dramática del camerunés Vivien Foe, la cruzada mundial de protección al jugador fue una bandera de astas rotas que Blatter y sus vocingleros, colgaron a una bandera preñada de falsedad como la del fair play.
La muerte de “Pepe” Puerta añade un nuevo balcón de oportunismo para que todos, absolutamente todos los involucrados en el futbol profesional, se laven las manos, en el segundo oficio más antiguo del mundo, el de Poncio Pilato, el de los timoratos, el de los huidizos, el de quienes no se atreven a mirarse en el espejo imprecador de su propia conciencia.
Y cuando la muerte de Puerta aún tiene poblado de crespones de luto a España y de cirios de hipocresía los púlpitos de los modernos Pilatos, ayer muere un delantero de Zambia, jugando para un equipo de ascenso en Israel, a los 27 años, Hapoel Beersheba.
No han cesado los responsos por uno cuando han iniciado las plegarias por otro, y en el impasse de ambos dramas, de ambas tragedias, el camino al infierno de los advenedizos mencionados se sigue empedrando de la falsedad de sus proclamadas y fingidas buenas intenciones.
Los médicos dicen que es imposible prever tragedias como las que ocurren en la cancha. Puntualizan su incapacidad para poder alertar sobre el estado de plenitud física de un futbolista cuando su rango de mediciones son escrupulosamente remitidas a su potencia atlética.
Sin embargo, queda claro que en el caso de Puerta hubo una suma de inconsciencias. El jugador había sufrido dos desvanecimientos, el síndrome infalible de que un organismo sufre de un conflicto fisiológico.
Es decir, inevitable tal vez no era el trágico desenlace del notable jugador sevillano, pero sí era factible de prevenirse. Porque la muerte es ineludible, pero también puede ser, aunque alguno considere esto una locura, aplazable.
El futbolista vive siempre bajo tensión. A la exigencia física propia se suma la exigencia emocional, el estrés, la tortura expuesta por la extrema dramatización de los resultados.
“Da más”, “da todo”, son parte de los latigazos expresivos que azotan a los jugadores, hasta llegar a uno de los engendros más estúpidos del coloquial lenguaje del deportista: “a dar más del 100%, el 120%”.
Difícilmente cada ser humano es capaz de rendir, de ofrecer, de garantizar una dinámica de rendimiento que alcance el 90% de efectividad en su trabajo. Tal termómetro colosal de eficiencia obedece a genios o a tipos extremadamente comprometidos y concentrados en su tarea.
Cuando un entrenador pide más del 100% o cuando un jugador ofrece ese nivel, hay una mentira implícita. Ni uno puede exigir tanto ni el otro puede ofrecer tanto. De ser así, en estos tiempos, todos los partidos culminarían 0-0.
El hombre se ha convertido en el lobo del futbolista. Y el futbolista, azuzado por tan demenciales persecuciones, cae en el juego, se convierte en cómplice y víctima, en la parte importante del festín.
Es claro que Puerta debió ser el primero en alarmarse de los dos desvanecimientos, pero si médico, cuerpo técnico y directivos no mostraron el menor interés en detenerlo, la alianza entre sus convicciones, sus pasiones, sus devociones, sus compromisos y sus necesidades le llevaron a convertirse en un cruzado de su propia fe.
Las cosas no cambian.
El padre fariseo apoltronado en FIFA tendrá discursos que embelesen a unos, que engañen a otros, que aplaquen a muchos y sobre todo que consuelen y conformen a los demás.
Si en el seno de la FIFA se tejieron mentiras confabuladas por Argentina, Uruguay y Brasil en torno al tema de la altura, se siguen tolerando calendarios atiborrados para los jugadores, en temperaturas extremas, bajo presiones percudidas en busca de la inmaculada victoria.
“Muerte útil”, “muerte a tiempo”, se les ha ocurrido a algunos elucubrar. Útil y a tiempo puede ser para que se trepen a las tribunas farsantes de los discursos de los que se lavan las manos.
Son cuervos vestidos de luto ajeno.

August 31st, 2007 a las 12:58 pm
EL ESPÍRITU DE ANTONIO PUERTA
ANTONIO PUERTA DEJÓ DE ESTAR FÍSICAMENTE CON NOSOTROS EL PASADO 28 DE AGOSTO. NADIE PODÍA PENSARLO CUANDO SE LEVANTABA POR SU PROPIO PIE DESPUÉS DEL DESVANECIMIENTO SUFRIDO EN EL TERRENO DE JUEGO DE SU RAMÓN SÁNCHEZ PIZJUÁN.
PERO EL ESPÍRITU DE ANTONIO PUERTA NOS HA ACOMPAÑADO EN TODO MOMENTO, Y NOS SIGUE ACOMPAÑANDO. HA SIDO LA FUERZA DE SU ESPÍRITU LA QUE NOS HA HERMANADO A TODOS, LA QUE NOS HA DEVUELTO AL ESTADO QUE NUNCA DEBEMOS ABANDONAR: EL DE SENTIRNOS PARTE DE UNA MISMA FAMILIA, TANTO FUTBOLÍSTICA COMO HUMANA.
TRAS EL FALLECIMIENTO DE ANTONIO PUERTA, MANUEL RUIZ DE LOPERA, CONSEJERO DELEGADO DEL REAL BETIS, DECLARABA, ABATIDO Y SINCERO, QUE SE SENTÍA “CERCA DE LA FAMILIA DEL JUGADOR Y CERCA DE LA FAMILIA SEVILLISTA”. CUALQUIERA HUBIERA FIRMADO SUS PALABRAS, LLENAS DE EMOCIÓN Y CARIÑO. EN ESAS PALABRAS BRILLABA LLENO DE VIDA EL ESPÍRITU DE ANTONIO PUERTA, EL MISMO QUE ESTABA PRESENTE EN EL ABRAZO VERDADERO ENTRE EL PROPIO SEÑOR RUIZ DE LOPERA Y EL SEÑOR DEL NIDO.
EN EL HOSPITAL VIRGEN DEL ROCÍO, EL CUERPO DEL FUTBOLISTA LLEGABA AL FINAL DE SU TRAYECTO. PERO, ALLÍ MISMO, AFICIONADOS BÉTICOS Y SEVILLISTAS SE ASOMABAN A SU AUTÉNTICA REALIDAD HUMANA LLORANDO JUNTOS, ABRAZÁNDOSE EN UN DOLOR COMPARTIDO, DEMOSTRANDO QUE A LOS HUMANOS NOS UNE, DESDE DENTRO, ALGO EXTRAORDINARIAMENTE MAYOR Y MÁS BELLO QUE NUESTRAS POSIBLES DIFERENCIAS O RIVALIDADES. Y ALLÍ ESTABA EL ESPÍRITU DE ANTONIO PUERTA, EN MEDIO DE TODOS Y, A LA VEZ, EN CADA UNO DE ELLOS, Y TAMBIÉN CON EL RESTO DE LOS QUE PENSÁBAMOS EN ÉL AUNQUE NO ESTUVIÉRAMOS ALLÍ.
HA SIDO INMENSA LA ALEGRÍA, ¿VERDAD, ANTONIO?, DE VER A BÉTICOS Y SEVILLISTAS, MERENGUES Y CULÉS…,TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS, UNIDOS POR LA FUERZA DE TU ESPÍRITU. YO CREO QUE HA SIDO TU MEJOR GOL, AUNQUE NO EL ÚLTIMO; PORQUE YO SÉ, ANTONIO, QUE DESDE LA GLORIA CELESTIAL VAS A SEGUIR CON NOSOTROS, ANIMÁNDONOS, POR EJEMPLO, A MANTENER ESTA HERMANDAD EN LOS PRÓXIMOS DERBIS SEVILLANOS ( Y NO SEVILLANOS ). CON RIVALIDAD, CLARO, PERO COMO HERMANOS, EN EL CAMINO QUE TÚ, CON LA FUERZA DE TU ESPÍRITU, NOS HAS RECORDADO, Y QUE ES EL ÚNICO CAMINO VERDADERAMENTE HUMANO, EL ÚNICO EN QUE NOS SENTIMOS Y SOMOS PERSONAS, EL CAMINO QUE DA SENTIDO AL DEPORTE Y A LA VIDA.
GRACIAS, ANTONIO, POR TODO. SÉ QUE TE LLEVO, ENTRE LÁGRIMAS, EN MIS PALABRAS Y EN MI CORAZÓN.
ÁNGEL ANDRÉS JIMÉNEZ BONILLO 30 DE AGOSTO DE 2007