Una guillotina voraz e insaciable
Monday, August 20th, 2007Darío Franco fue el primero. No fue una ejecución por lo que no hizo en la banca, sino por lo que hizo en el vestidor.
Cuando se marginó del funeral de Mirsha Serrano, un jugador querido por compañeros y directivos, su suerte quedó echada.
Cuando el padre de Mirsha fue a agradecer al grupo su solidaridad y apoyo, todos atentos, menos Franco, con un gesto de enfado e impaciencia porque terminara el discurso doliente y doloroso, sin respetar el dolor ajeno y colectivo.
Era claro, un técnico, ser humano, que se deshumaniza ante la muerte, no puede ser líder de un grupo. Y cayó. Y calló.
La guillotina promete seguir activa. (more…)
