La jornada sucia del Juego Limpio…
La evocación a la paz pareció una invocación a los demonios. En la jornada proclamada como la del “Fair Play” o del Juego Limpio, el futbol mexicano se ensució de pies a cabeza.
Las cifras tienen voz de burla, de escarnio: 81 tarjetas amarillas, nueve expulsados, seis penaltis y en algunos de los juegos de la jornada 9 se registró una falta cada dos minutos y medio.
Pero la manifestación extrema del desacato se vivió en Toluca.
Como esperando el momento propicio, Toluca fue un infierno y no por lo que sus Diablos Rojos hicieron en la cancha sobre las ánimas en pena, con pena y de dar pena que son las Chivas.
Al margen de la deplorable actuación del susceptible, quisquilloso, menopáusico y divo Paul Delgadillo, la golpiza en la tribuna a un par de policías fue espeluznante.
El hombre convertido en el lobo del hombre, y en el templo familiar que, tentativa y supuestamente, debe ser un estadio de futbol.
Una zapatiza auténtica por varios minutos le estuvieron propinando un montón de pelafustanes, con la apariencia propia, de no ser por los rasgos totonacas, de ejemplares bestiales de la violencia europea: pelones, desnudos, con excesivo músculo en reposo en sus prominentes lonjas y abdómenes, sin faltar los tatuajes (claro, hay de tatuados a tatuados y yo prefiero los de Angelina Jolie).
No sólo fue dramático ni sobrecogedor ver el rostro de uno de los guardianes del desorden que era vapuleado pidiendo clemencia, sino lo era aún más ver a sus propios compañeros impotentes, impávidos e incapaces de defenderlos.
Bajo el ritual de no somos machos pero somos muchos, los aficionados se pedían permiso unos a otros para ensañarse con el cuico en desgracia al que le pegaron hasta con su propia macana.
Claro, después, bajo ese mismo amparo de violencia, los émulos de Matute el de Don Gato cobraron venganza con sus pesadas botas con estoperoles y con frescas macanas.
Resucitar los hechos, con un poco de humor, sólo pretende que lo dantesco parezca menos dantesco.
Lo cierto es que al menos siete de los artículos del reglamento revelado y develado el 8 de febrero en Phoenix por la FMF, para erradicar la violencia del futbol mexicano, se lo pasaron por el arco del triunfo en Toluca y después las porras organizadas del Toluca.
Según un reporte inicial, aparecieron armas blancas ansiosas de teñirse de rojo, en manos de los criminales de la tribuna.
Queda claro: ni el Toluca cumplió reclutando ayuda suficiente para revisar a los aficionados en su ingreso al Estadio Nemesio Díez ni tampoco lo hizo para distribuir policías en las gradas.
Era pues caldo de cultivo en ebullición propicio para una desgracia.
Lo cierto es que tomar medidas sin hacerlo de manera radical, de poco sirve.
Las bebidas alcohólicas siguen circulando. La vieja maña de meter licor en biberones por parte de aficionados que ni siquiera llevan bebés o en botellitas de agua, sigue siendo una práctica común de la que todos son cómplices.
Incluso, por ejemplo, en el Estadio Jalisco, hay aficionados de las zonas B y C que se acercan a los meseros que atienden a los palcos y que sirven todo tipo de bebidas, e incluso, a los palcos de este coliseo se sigue permitiendo el ingreso desde bebidas espirituosas hasta barriles de cerveza.
Y esto no ocurre sólo en el Jalisco, sino en muchos otros estadios. ¿Usted tiene un palco? Simple, acude entre semana a darle mantenimiento y a renovar su reserva. Nadie vigila y nadie pregunta.
Ayer el Toluca se dedicó a negociar con la FMF y con el ayuntamiento de Toluca, socio y cómplice de cuanto ocurre y no ocurre en el estadio.
Rafael Lebrija se encerró en una reunión desde temprano que estuvo a punto de costarle el puesto ante el propietario Valentín Díez, por el espectáculo que fue transferido y transmitido a nivel internacional.
De acuerdo al reglamento aprobado en Phoenix, Toluca debe ser castigado con un partido de veto y con 10 mil salarios mínimos por una Comisión Disciplinaria que peca de blandengue, sumisa y cobarde.
Claro, una multa de 50 mil dólares para el Toluca es simplemente como quitarle un pecado al Diablo.
Lo grave es que el primero en darse baños de pureza en aquella reunión del 8 de febrero fue Lebrija: “Hemos sido felicitados por el presidente de la FMF (Justino Compeán), por el comportamiento que como local y como visitante tiene el equipo de Toluca”.
Bueno, si la afición ejemplar procede así en un momento de locura, qué puede pasar con porras abiertamente más hostiles.
Lo de Morelia tampoco debe quedar impune. Las bengalas originaron la semana pasada la muerte de un niño ecuatoriano de ocho años y la pérdida de la vista de un aficionado en Uruguay. Potencialmente, las bengalas deben ser consideradas como un armamento y el equipo Morelia de TV Azteca autorizó la presencia de esas antorchas en la tribuna del Morelos.
Jornada de Juego Limpio al estilo sucio del futbol mexicano.

September 27th, 2007 a las 9:16 pm
Olle rafa que buena nota que forma de redactar
eres el mejor enla radio y en elo que haces aqui
October 2nd, 2007 a las 2:49 pm
Hola Rafael, mi comentario es más bien con respecto a la nota o editorial que publicaste en la opoinión digital acerca de algo así de “deshacerse” de los rivales incómodos (puebla y veracruz).
No conozco tus filias ni tus fobias y para ser sinceros es la primera vez que leo alguna de tus columnas, sin embargo creo que estás siendo un tanto injusto al dar este trato a estos dos equipos.
Creo que al final tanto los equipos de futbol como los comentaristas de deportes se deben a alguien: LOS AFICIONADOS, y no importan que tan “sucias o limpias” estén las cabezas de los clubes, no es correcto tratar así a ningún equipo de futbol.
Porque al final de cuentas este tipo de comentarios al único que molestan es al aficionado y en todo caso a los jugadores que militan en tal o cual equipo.
Creo que si hablaramos de “limpiar” al futbol mexicano por sus cabezas, el primer equipo que debería caer sería América, ya que por reglamento de FIFA ninguna empresa debe manejar dos equipos, y el grupo televisa maneja tres ¿Miento?
Ojala me esté equivocando y tu comentario no haya ido por ahi, porque habemos aficionados que de pronto sentimos que en el futbol mexicano existe un “comité inquisidor” para quemar a los “equipos incómodos”. Ojalá la prensa se dedicara más a hablar de futbol, aunque en ocasiones es de lo que menos saben (como muchos en las televisoras).
Gracias
October 10th, 2007 a las 6:00 am
mmmmmmm sentidito