¡Milagroso! ¡Afortunado! ¿Charlatán? II Parte
No piense, aunque parezca, que esta columna es la misma de hace una semana. El tema, sí; el personaje, también; la intriga, por supuesto; y el misterio, ahí sigue.
Si la exitosa incorporación de Efraín Flores a las Chivas es para festinarla y para festejarla, hay que hacerlo con decoro porque finalmente el entrenador llegaba a tierras conocidas de sobra. El Rebaño es su rebaño, en cierta medida.
Lo de Daniel Brailovski, es otra historia.
Dicho está que no puede tener más sabiduría, más experiencia, más callo, más cicatrices que su antecesor Luis Fernando Tena, quien tiene un recorrido exitoso en el futbol mexicano.
Hurgar en las profundidades de cada personalidad puede ayudar.
Como futbolistas fueron casos opuestos. Tena jugaba con dos pies izquierdos, torcidos, pues. Brailovski jugaba con uno y eso le bastaba por la genética y herencia argentina.
Ninguno fue osado, ni rabioso, ni guerrero. Tena era pulcro, torpe pero pulcro. Era el suavecito de la familia porque su hermano Alfredo había hurtado del árbol genealógico toda la furia, todo el coraje, toda la entrega y toda la rudeza cuando era necesario. Alfredo imponía incluso visualmente, fruto de horas extras de trabajo en el gimnasio del Nido.
El “Ruso” era suavecito, amedrentable, asustadizo además, cuando la pierna del adversario se levantaba más de lo debido según el libreto de buenos modales.
Ahora, como entrenadores, las prédicas y la filosofía han cambiado.
Y eso lo reflejan claramente en el vestidor.
Es decir, Tena es un hombre que arma vestidores para la paz, por la paz y en busca de la entrega colectiva como un acto, como un gesto de buena voluntad.
Brailovski ha engendrado un espíritu de guerra en el equipo, lo ha dotado, irónicamente, de un sentimiento de batalla, hambriento de esa sangre que mana metafóricamente de las heridas del perdedor tras la gesta de 90 minutos.
La arenga del debemos ganar porque podemos y presuntamente queremos, de Tena, ha pasado a ser sustituida al debemos ganar porque debemos, queremos y podemos, del “Ruso”.
En este caso, el orden de los factores sí altera el producto.
Y el orden de los factores alterados por Brailovski ha alterado el producto con los mismos ingredientes que tenía Tena.
Prueba de ello es que hasta con uno de los peores equipos de la Primera A, como Socio Águila, el flamante amo del misterio, ha conseguido plantar un equipo respetable y respetuoso de sí mismo.
Hay una inyección de adrenalina extra, imperceptible, pero detonante en cancha, vestuario y en el diván del arrepentimiento.
Los jugadores saben que en su almacén de crímenes futbolísticos ha sido añadido el cadáver de Luis Fernando Tena.
Sin duda, opera un sentimiento de remordimiento en todos los jugadores, como una culpa colectiva, como un pecado grupal, como síndrome contrito de Fuenteovejuna (”¿Quién mató al Comendador?” “Fuenteovejuna, señor”. “¿Quién es Fuenteovejuna?” “Todos a una, señor”).
¿Basta eso para encontrar causales?
Sin duda el respaldo sólido, rotundo, inamovible de la directiva poco seria, poco sólida y frágil ha ayudado.
El rey de la opereta, Guillermo Cañedo White ha dejado de decir cosas poco inteligentes y sus bufones Jon de Luisa y Pedro Portilla, expertos en la compra, pero no venta, de jugadores lesionados, abren menos la boca y por lo tanto siembran menos pánico entre la tropa.
Antes se dieron el lujo de amedrentar al técnico pensando que así amedrentarían a los jugadores.
Torpes, los tres, creyeron que erosionando la integridad del técnico, activarían la dignidad de los jugadores.
Bueno, ciertamente, estos aprendices, sin futuro de Maquiavelo, fueron dinamitando el horizonte de un entrenador poco afecto al juego sucio y turbio como Tena.
Brailovski en eso fue inteligente: los tres chiflados se callaron la boca y además, con los boyantes resultados, especialmente la victoria en el Clásico, todo favorece al “Ruso”.
Está visto: el equipo sigue obedeciendo a las mismas reflexiones tácticas de Tena, pero ahora se ha comprometido a las exigencias espirituales de Brailovski.
Como sea, se vienen los tiempos críticos para el “Ruso”.
A partir de esta noche ante Morelia y el desenlace complicadísimo en la Copa Sudamericana, se verá hasta dónde el matrimonio entre la fortuna, la magia y el verbo de Brailovski llevan a este América a épocas de ensueño, impensables, sin duda, al inicio del Apertura 2007, cuando Cuauhtémoc Blanco abandonaba a las Águilas y la transición dolorosa en la administración del equipo con las separaciones totales de Manuel Lapuente y parcial de Alfredo Tena.
Entonces y sólo entonces se podrá saber más claramente si el cambio de encabezado de una semana a otra, se ve justificado: es decir, si del ¿Milagroso? ¿Afortunado? ¿Charlatán?, se puede aterrizar en la simpleza de milagroso, afortunado… y de haber aprendido en las pantallas los recursos retóricos para cumplir metas sin cumplir objetivos, es decir, para cambiar destinos sin cumplir las promesas hechas como un equipo espectacular, agresivo y fuera de época.

November 20th, 2007 a las 7:14 pm
ESE CAPO COMO ESTAS …EL RUSO HEREDO UN EQUIPO MUY DESBALANCEADO,SIN EQUILIBRIO EN EL MEDIO CAMPO,Y NOS CARRILEROS PESIMOS , Y DE LOS CENTRALES NI HABLAR,,UNOS TRONCOS UNA DELANTERA MUY APATICA, QUE CUANDO SALE ENCHUFADA LE METE GOLES A CUALQUIERA,PERO ESTA TEMPORADA HAN SIDO MUY TACANOS DE VERDAD…LOS AFICIONADOS AMERICANISTAS MERECEMOS UN EQUIPO MEJOR…UNO IGUAL AL DE LOS ANOS OCHENTA…SALUDOS MI CAPO