Rebotó, causando ecos. Rebotó como lo hacen las malas noticias, como las verdades acalladas, como el silencio de los culpables, como la complicidad de los inocentes, como un confesionario violado, como la virginidad perdida de un tabú celado y oculto.
Las reacciones llegaron a cuentagotas, como rebeldes reprimidos, como conspiraciones sofocadas.
Decio de María fue el primero en abordar la confesión de Jorge Vergara expuesta en La Opinión hace una semana: Pável Pardo y Ricardo Osorio se encuentran segregados del Tri, como conejillos de Indias, como leprosos del ejemplo, como cabezas en la picota en plaza pública, para que entiendan los que necesitan entender, como mártires de causas ajenas que ahora han sido sometidas. (more…)