El luto se viste de árbitro
Siguiendo los sabios consejos de orden y organización del macabro londinense y asesino en serie, y en serio, Jack el Destripador: vamos por partes.
El protagonismo de la liguilla ha recaído en un personaje plural: el arbitraje.
No han sido Pumas y Atlante, los finalistas. Ni lo fueron el súper líder Santos ni el espectacular Chivas.
No lo ha sido Ludueña, ni Bravo, ni Vilar ni Benítez, ni Scocco con sus cinco goles.
La ecuación perfecta del arbitraje se está dando en la liguilla.
(Ya se ha dicho que los buenos malhechores del arbitraje son los que no dejan huella histórica, y una obra de arte de ello ocurrió entre Arsenal y América. El juez Roberto Grance amedrentó a las Águilas, permitió que las patearan, pero en el archivo histórico de los goles quedará claro que el América murió de estupidez, murió de suicidio mayúsculo de su defensa y del técnico que no se ha dado cuenta que sus zagueros Davino y Rojas están más caducos que las medicinas del Instituo Mexicano del Seguro Social y nada más les cambian la etiqueta, pero el producto es el mismo).
Ha habido todo tipo de atrocidades: penaltis que no son, otros que sí son y no se marcan; se perdonan tarjetas rojas y se reparten injustamente amarillas; se envía a un juez a que asesine (Germán Arredondo) y a otro a que enmiende y resucite (Armando Archundia) en la más aberrante prostitución de la justicia: ser injusta por el fenómeno de la compensación.
El menos perjudicado ha sido Pumas.
Incluso esa última jugada del juego de vuelta ante Santos, gravitará la duda y la deuda de si fue o no penalti de Leandro.
Pero con un arbitraje tan leandro (checar diccionario) y corrupto, no extraña nada.
Colocar al arbitraje en semejante carnaval dantesco y absurdo de errores lleva a preguntar quién está al frente de la Comisión de Arbitraje, quien es la maquiavélica, obscena y procaz cabecita que dirige a los evangelistas de la extorsión y el chantaje, que se visten de negro y a veces de combinaciones dudosamente varoniles, desde el dorado hasta el rosa mexicano.
La cabeza que asoma es la misma: Aarón Padilla, jugador, egresado y directivo (todavía está en el organigrama de la UNAM) de Pumas.
Ojo: no es una acusación.
El que parezca que a Pumas lo han llevado de la mano a la final con crasos errores arbitrales, haría pensar que el “Gansito se encarga de ser el pastor de sus negras ovejas negras para perpetrar la exaltación de su Alma Mater como monarca del futbol mexicano.
Primero: Pumas no necesita ayuda. El equipo tiene una solidez asombrosa. Su perfección táctica, su capacidad orquestal no tiene mancha. Su técnico bilioso, Ricardo Ferretti, es un patriarca de la disciplina y, tómelo firmado, debe ser campeón goleando al Atlante, a menos que los Potros de Hierro muestren esa prudencia, imprescindible en liguillas, que mostraron ante Chivas.
Segundo: Padilla quisiera tener ese liderazgo, ese control de voluntades y momentos de sus dirigidos, de los árbitros pues, que tiene de su gente el “Tuca”.
Pero el “Gansito” está más perdido que Arnold Schwarzenneger en una festividad latina, a menos que como Judas en Sábado de Gloria.
Los árbitros tienen un presidente que no preside, una computadora que no computa y dos tipos que pelean por el poder: Antonio Marrufo desde El Paso, Texas, y Jorge Arizmendi García, rector de la Universidad del Valle de Cuernavaca, con un tercero que estorba más que ayuda. Arturo Yamasaki, en ratos de vigilia, sobriedad y lucidez.
En tiempos de buitres flacos, encima el arbitraje envía a su mejor carta, ¡imagínese usted!, “Chiquidrácula” Rodríguez, al Mundial de Clubes, y dos relevos de la misma mediocridad, como José Abramo Lira y Manuel Glower, los dos prófugos de la báscula y de Weight Watchers, andan haciendo cursos de actualización en plena liguilla.
¿Quién fue el último en enterarse de estos tres movimientos?
Claro: Aarón Padilla.
Hay que recordar que hace 12 meses los silbantes se amotinaron en el Centro de Alto Rendimiento, justo antes de la liguilla, para pretender desestabilizar a Padilla y a Justino Compeán, amo y señor de la autodesestabilización.
Esa vez pidieron la cabeza del “Gansito”, quien se escapó del rosticero.
Toda esta campaña de autodesprestigio arbitral, con Pumas como beneficiado, sin que Pumas tenga la culpa y Padilla tampoco, es manipulada por los ya mencionados Marrufo, Arizmendi y Decio de María.
¿Puede usted explicar cómo la madrugada del jueves, después de perder con Chivas en el Jalisco, José Antonio García ya sabía que el juez del juego de vuelta sería Armando Archundia sin que lo supiera el mismo silbante ni Aarón Padilla… y mucho menos la computadora?
La obra maestra de semejante farsa sería, aunque dudo que tengan dos neuronas para fraguarlo así, que el arbitraje acuchillara a Pumas ante el Atlante, pero esto es imposible, por lo ya descrito reiteradamente: ningún equipo de Alejandro Burillo será campeón mexicano.

December 5th, 2007 a las 7:58 pm
Estimado Sr. Ramos he sido un avido lector de su columna desde hace tiempo y ahora radioescucha de Raza Deportiva y nunca deja de sorprenderme con lo mucho que sabe de lo que sucede tras bambalinas en el Futbol Mexicano, ya deberia de sacar un libro le aseguro que habemos varios esperando el como dirian aca “release date” de un libro suyo. Pasando a otro tema, escuchando Jorge Ramos y su banda un radioescucha pregunto sobre la columna acerca de El Terrateniente alias (Hugo Sanchez) y Jorge Ramos como siempre defendio al Gachupin (Hugo Sanchez) diciendo que en casos como ese nunca se aportan pruebas o sea que son rumores, pero yo recorde que usted escribio acerca de como los Seleccionados Mexicanos en la era de Enrique Meza habian salido de parranda estando concentrados en Los Angeles, y que en la conferencia de prensa cundo “El Ojitos Meza” pidio pruebas y usted se levanto y dijo “Yo escribi eso” Meza le dijo a usted ” con usted no quiero hablar” traigo esto a colacion porque como le digo llevo buen tiempo leyendo su columna y yo no crea que usted se base en rumores para escribir lo que escribe, pero como dice el dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Saludos pues y siga informando de las triquinuelas en el Futbol Mexicano, otra cosa felicidades por su Atlante (algun defecto tenia que tener) ojala se coronen. Por favor mandeme un saludo por Raza Deportiva entre 7:00 y 8:00am tiempo pacifico, saludos a Polanco, el maestro (trapito) Restrepo y a Faitelson y por favor sigan comentando lo que otros no se atreven o no aceptan.