Tuca, la gitana y diez años después
Y es para ponerle firma: si Atlante no sobrevive hoy al ataque de Pumas en los primeros 30 minutos, el global de la final será una masacre: un 6-2 en medio del arrullo estridente de los “goyas”.
A lo largo del torneo regular, Pumas tuvo un sello y un estigma.
Es difícil generalizar bajo un patrón tan estricto como 17 fechas y dos rondas de la liguilla,
Pumas hizo uso de una ganzúa de enorme poder táctico como el gol tempranero para sentenciar los juegos que ganó en el campeonato y en la liguilla.
Por el contrario, los tempraneros goles recibidos, le significaron una derrota o un angustioso empate en la agonía.
Sobre esto no hay leyes, pero hay referencias.
Pumas arrancó así el torneo: Chivas lo mataba desde el 3’ y empataron a uno ¡en el 87’! Atlante lo liquidó 1-0 con gol al 5’ de Nkong.
Un autogol de Velarde al minuto uno lo tuvo sufriendo ante América, aunque empató al 6’ a través de Palencia.
Pero así como recibir goles en los albores del juego lo metió en problemas, fue, el madruguete, uno de los venenos de Pumas para resolver victorias.
Es el sello del “Tuca” Ferretti.
Este Pumas apuesta por romper el 0-0 en los primeros minutos.
En ese afán, pretendiendo dañar al rival aún en el acomodo en cancha, le significa, sin embargo, el riesgo de recibir en lugar de dar.
A San Luis lo vacunó al 1’ y al 13’, mientras con Morelia se adueñó del ritmo con anotación al 7’.
Por eso, la apuesta de Atlante es en extremo riesgosa.
Desde la primera jugada del encuentro, Pumas no estudia al rival, ya lo hizo en la semana, le hizo una revisión minuciosa y pretende tomarlo distraído.
Eso funcionó en el torneo y en la liguilla también, especialmente porque tomó comprometidos a Toluca y a Santos a ir a enderezar el marcador desde el primer pitazo.
Así, Pumas empieza a liquidar al Toluca con gol al 17’ del primer juego. A Santos le repitió el asalto: uno al 25’ en el de ida, desperdiciando antes dos posibilidades claras, y otro al 11’ en el de vuelta.
De hecho, desde el vestidor, los equipos de Ferretti, una exigencia que hace a su preparador físico (siempre Guillermo Orta), empiezan a intensificar el ritmo, de manera que su despliegue rebase al adversario desde el arranque.
Este es un recurso que pocos técnicos eligen, cuando generalmente les piden sólo calentar músculos, empezar a usar el detonante de la adrenalina, pero no llegar con el motor a punto de despegar.
Pero, obviamente, este Pumas es más que eso.
Por eso sale como favorito.
Pese a llegar a la liguilla como un aparente indigente, se ha convertido en el protagonista.
Encaró a dos de los adversarios más complejos.
Mató a un Toluca plagado de lobos de liguillas y con un serio proceso de conducción técnica.
Sometió al muchacho guapo de la película, al Santos, simplemente poniéndole grilletes y siendo eficiente al ataque.
Ojo: Pumas ha encarado y superado al equipo que mejor cuida y hace circular la pelota: el Toluca.
Y además ha superado al equipo que mejor sabía qué hacer, con el balón en su poder, como Santos.
A ambos les quitó la pelota y los puso a sufrir.
Su trabajo de recuperación es intachable y está apoyado por un impresionante trabajo físico de resistencia y persecución.
Obligó a Zinha y a Vicente a meterse en terrenos distintos para poder aportar a su equipo.
Sólo la movilidad de Benítez y Vuosso pudieron redituarle espacios a la definición de Ludueña, que siempre tenía a dos encima, con vaho amenazante en la nuca.
Atlante es una mezcla, un híbrido, una mula pues, de lo que son Toluca y Santos. Sabe recuperar la pelota, sabe ponerla a bailar por toda la cancha y sabe qué hacer con ella en el despliegue.
Sin embargo, esto tiene dos lecturas: o Pumas, que ya dominó ambos estilos por separado, puede apaciguar a los Potros, o estos, en la mezcla de las dos víctimas, puede entretener, condicionar, restringir, este recurso de UNAM, pero, difícilmente, hacerlo añicos.
Y si Atlante es constante y frecuente en el área rival, Pumas tiene contundencia. Sus hombres reciben pocas incitaciones al gol, pero no las desperdician.
Además, el grupo sobrevivió a una de las más duras pruebas: el divorcio por infidelidad con un penalti entre Solari y Scocco. “Tuca” los encerró y con su peculiar lenguaje, que ruborizaría a cualquier tepiteño, los metió en cintura.
Será pues una final espectacular si Atlante deposita el primer gol o una goliza despiadada si es Pumas quien vacuna primero.
Pero, esta es la cuarta final de “Tuca”. Ganó con Chivas en 1997, sin ser favorito, pero fracasó al llegar como tal con Chivas ante Necaxa y con Tigres ante Monterrey.
Esta vez, también es el favorito.
¿Romperá su propio tabú?
Una anécdota que el “Tuca” debe recordar.
Denver. 1997. Chivas campeónde gira ante equipos de la MLS. De compras en un centro comercial. Una gitana olorosa a cebolla se ofrece a leerle la mano. “Tuca” ríe, acepta y entrega un dólar. “Estás viviendo un gran éxito, un gran triunfo, algo maravilloso. Disfrútalo, porque pasarán diez años antes de que vuelva a pasarte esto”.
“Tuca” ríe. Voltea hacia este reportero y dice: “…inche vieja. Ojalá no sea cierto”.
El domingo lo sabrá él, lo sabrá ella y este reportero también.

December 10th, 2007 a las 4:45 pm
Hoy no tengo nada que comentar, solo escribo para hacer enojar a Rafael Ramos, me cae muy bien, me gusta su sentido del humor negro, sus ironias y sus sarcasmos, lastima más que Atlantista sea anti-chiva. ¿Saben como encontrar un Atlantista? Tiren una lata de aluminio al piso y él que se acerque a recolectarla ese es, sino me creen hagan la prueba en el estudio.
Rafa perdí una apuesta y no encuentro la playera del Atlante para pagar, el otro día quise comprarle una a un tipo que ví recolectando latas en la calle, pero no se la pudo quitar, lo intente con mi cuchara y mi pala (soy de los reyes del andamio) el pobre ya la tenia enquistada, ¿Dónde la puedo encontrar? Porque creo que ya ni en las fabricas clandestinas de Puebla y Tlaxcala las fabrican, es más, Aquí en Tijuana en la Linea ni playeras piratas del Atlante hay, le pregunte a un vendedor y me contesto ¿Atla…qué?
Saludos desde Tijuana, te invito al Adelitas cuando Pumas le gane la final a tu equipito.
Enrique Bedolla