Invitado, incómodo, pero no chillón…
Fortuna para unos, infortunio para otros. Ése es el saldo para los equipos mexicanos luego del sorteo de la Copa Libertadores de América.
Hay que recordar que sólo Chivas está clasificado y los dos restantes saldrán de los ocho que compiten en el InterLiga en enero.
Habrá quienes lamenten su suerte para entonces.
Por ejemplo, México 3 se enfrenta a Bolivia 3, que debe ser superable, pero quedará enclavado en el Grupo 3 con Boca Juniors, Colo Colo y Maracaibo. Es decir, le espera un martirio ante un Boca que hace en este momento una apuesta fuerte de resurrección y un Colo Colo que toma vitaminas para el próximo año.
México 2 estará en el Grupo 5, al lado de River Plate, otro equipo que vive una sacudida para recuperar su blasones de inmediato.Le acompañan San Martín de Perú y Chile 2, posiblemente el Áudax Italiano, si este se corona campeón en unas horas.
Chivas saben su plan de vuelo: Santos de Brasil, San José de Bolivia y Cúcuta.
Quien salió herido en su comparecencia ante la Conmebol fue el secretario general de la FMF, Decio de María, cuya propuesta para armar una Copa América absurda en 2009, en pleno jolgorio premundialista, fue desechada, y fue vista con malos ojos su embajada de pelear por un mejor trato a los equipos mexicanos en los torneos de la zona, como se lo ordenó quien cubre su sueldo puntualmente: Televisa y el América.
(Decio de María, sólo como aporte cultural, recibe 50 mil dólares mensuales para gastos de representación, sin necesidad de comprobar el uso del dinero.)
Es presumible que Chivas y México 2 logren avanzar a la siguiente ronda. México 3 prácticamente aparece condenado a muerte con Boca y Colo Colo.
Obviamente, al conocerse el futuro para los dos ganadores de boletos en el InterLiga, este selectivo cobrará más interés.
Es decir, la meta ya no es sólo ganar el InterLiga para asegurar un boleto, sino conseguir ser México 2 para evitar la primera ronda ante Bolivia 3 sino además escapar de esa zona de ejecución que es meterse en la emboscada del Grupo 3.
Por lo que ha pasado y por lo que puede pasar, hay consideraciones por hacer en torno a la Libertadores.
Es decir, es el momento de que el futbol mexicano se catequice ante las buenas y malas lecciones.
La presencia de México en la Libertadores ha abierto a clubes, afición, jugadores, técnicos y hasta patrocinadores, un horizonte espectacular de crecimiento.
Invitados, es cierto. Incómodos, también. Despojados a veces, porque se han cometido injusticias, perpetradas por arbitrajes dolosos, tendenciosos, manipulados, y también decisiones improvisadas, patéticas, punitivas a veces, por parte de los directivos de la Conmebol.
Pero, como se estableció aquí, ya debe quedar atrás el tiempo del lloriqueo.
El muro recurrente e inútil de los lamentos impulsa, invoca, más a la autocompasión, a la renuncia, a la resignación, al suicidio pasivo, que a tratar de ser competidores más fuertes.
Han pasado ya muchas experiencias de México en la Copa, desde aquella era de la Pre-Libertadores, como para seguir aguardando la puñalada y remitirse a los chillidos estridentes y estrepitosos de un marrano sacrificado a mansalva en un obrador mexicano.
Sólo hay de dos sopas: o los mexicanos se arman mejor, juegan mejor, desafían la adversidad dentro y fuera de la cancha, y dejan de lloriquear antes de que les peguen, o buscan el lado oscuro tratando, otra vez, de untarles la mano a directivos de Conmebol, como lo hicieron en la historia ya sabida, cuando Guillermo Lara, Emilio Maurer y Francisco Ibarra, sobornaron a los cuellos blancos de Sudamérica con los famosos Rolex de 33 mil dólares.
Porque cuando hablamos de catequizar, queda claro, se trata de que todo el entorno del futbol mexicano, incluyendo a sus propios medios y miedos de comunicación, han sido sacados del ostracismo de pensar que el balompié comenzaba y terminaba en el Azteca y que había que ver de reojo al futbol de España.
Porque los árbitros se van a seguir equivocando, accidental, casual y causalmente, y los dirigentes de la Conmebol seguirán siendo esa misma mafia que tanto denuncia Maradona.
Por eso, hoy, al futbol mexicano le toca vestirse con dignidad de ser un buen ganador cuando lo sea, un buen perdedor si lo vuelve a ser, pero sobre todo un cabal competidor que siempre lo seguirá siendo.
Y no se trata de agachar la cabeza ante la injusticia, pero se trata de responder a ella en el único escenario donde no deben quedar dudas ni deudas: la cancha.
De ello han dado constancia Cruz Azul, Chivas y Pachuca, porque con sus pucheros recientes, Guillermo Cañedo avergonzó al América y a la inteligencia en la memoria de su padre.
Basta pues de llanto. Las plañideras a sueldo tienen precio, cualquiera lo paga… mientras existan Rolex de oro… y quien los dé y quién los reciba.
