Tijuana y el Tri, caminos paralelos…
TIJUANA, México.— Es la puerta de entrada. Es la puerta de salida. Es la puerta sin entrada. Y es la puerta sin salida.
Es Tijuana, que se parece tanto a su México. Es Tijuana que quiere parecerse tanto a Estados Unidos.
Es la puerta de acceso al sueño americano. Es la puerta de emergencia del ensueño mexicano.
Y es también el callejón sin salida del sueño americano transformado en pesadilla mexicana.
Es la ciudad en la que no se resignan los sueños de los resignados. Es una nación dentro de otra nación. Es una nación que reniega aunque se trasmute en apéndice de otra nación que no es la suya.
Es el refugio de los que intentaron y no pudieron. Es el refugio de los que siguen intentando. Es el refugio de los que han dejado de intentar.
Y es el refugio de los que, creyendo en el sueño del mexicano, regresaron con la pesadilla americana a cuestas.
Tijuana termina siendo la patria adjunta de los que claudican, de los que renuncian, de los que se arrepienten, de los hijos pródigos que se instalan en esta ciudad a conquistar el prodigio de vivir al estilo americano sin el suelo americano.
Para otros, es el oasis de paciencia, de pausa, de estrategia, para los que llegan a intentar, para los que intentan por los que quedaron detrás o por los que llevan la delantera.
Pero ayer se tomaron un respiro.México contra Paraguay, a nivel Sub- 23, en un amistoso, el penúltimo del Tri de Hugo Sánchez antes de meterse a la refriega del Preolímpico del 11 al 23 de marzo.
Sacaron su lazo de sangre, sacaron la verde.
Ayer, se sacaron la savia de sus ancestros y se maquillaron en tricolor las mejillas, la frente, el cabello, el busto izquierdo… y el derecho también; se maquillaron donde la espalda cambia de nombre por tentación y salen apenas de unos pantalones descaradamente descaderados.
Los niños lo llevan en la frente, en las orejas, en la sonrisa, en la confusión, en la ilusión.
Lo llevan en las camisetas de 10 dólares, edición especial y limitada en la infamia de las costureras piratas que se rompen el lomo falsificando las playeras de las tres rayitas.
Se adueñan de banderas y banderines, que se cuelgan con un hilo de hambre del largo, flaco y quebradizo palo que hace las veces de asta y que, en conjunto son una metáfora burlona de su propia esperanza.
Tres horas antes del juego, juegan su propio juego, el de la ansiedad, el de la desesperación, el de la apuración, el de las horas perdidas.
Algo queda claro: Hugo Sánchez es un habitante constante de la polémica, la contradicción y la palabra desembargada, pero sigue siendo, también, el hombre que habita, y no comparte, ese nicho de idolatría al que tienen acceso los privilegiados, unos pocos, unos cuantos.
La dicotomía de personalidad sólo deja en claro lo inescrutable d elo imprevisible.
Y por eso, queda claro, a Hugo lo aman por lo que fue, por lo que hizo, con una lección de perdón por lo que es, por lo que se convierte, por como se pervierte.
Es la tarjeta de crédito inagotable de los inmortales, porque incluso, cuando mueren, se revitaliza bajo los fondos inagotable del mito.
Por eso, miles de tijuanenses de cuna o acunados por su derrota migratoria, desde tres horas antes de la cita, desafían el intenso sol y se meten al complejo del Hipódromo Agua Caliente.
En su olfato se mezclan los olores corrientes, comunes, seductores y culinarios de la carne asada que se retuerce como político en el infierno, mientras llega una pizca de olor amizcle, ácido, agrio, que escapa de las jaulas del zoológico particular donde perezosos, resignados, leones y otras fieras en cautiverio, ven impotentes, como todo un bufete de todos colores, sexo y religión, se les pasean, por enfrente, desafiantes, vestidos como lechugas con dos patas.
Uno de los leones, una bestia de gran tonelaje y mirada profunda, recorre a los visitantes, se relame los bigotes, pero vuelve a la realidad en esa jaula donde come una vez al día en el cautiverio.
A la hora, en la cita, el Estadio Caliente luce abarrotado. De sus 13,333 sitios ha crecido a 13,933, y los boletos en la reventa se han disparado hasta los 90 dólares.
Hasta el desenlace del desencanto. El desencanto del desenlace. 0-0, la sepultura del futbol.
Y entonces sí aparece, tibio, el “La Volpe, La Volpe”, pero como un reflejo de desidia, de indiferencia.
En esta puerta del todo o nada. De acceso al sueño americano. De emergencia del ensueño mexicano.

March 5th, 2008 a las 5:57 pm
Me da gusto que ustedes publiquen,articulos al dia de la seleccion de Costa Rica,ustedes publicaron uno, que creo que es DE la seccion de pases,en el mencionaban,que Hernan Medford,incluyolos nombres de 4 jugadores nuevos para el juego,que ivan a jugar ante Iran,me da gusto ver que ustedes incluyan tal detalle,para con las selecciones centro americanas.
Mario Navarro
May 18th, 2009 a las 9:54 am
oye, si que escribes pesimo. quires darte de culto pero no eres pra nada directo y terminas aburriendo