Hugo… un redentor nunca redimido
El Tri-23 llega a 280 minutos sin gol. Porque el domingo, ante Australia, el que tuvo en su casilla fue un regalo australiano a través de un autogol.
Y Hugo Sánchez, el “Pentapichichi”, no encuentra un “pichichi” para la preolímpica.
La situación es tan grave como antigua para el futbol mexicano.
Mire usted: de los 17 goles que se anotaron en la jornada ocho, cuatro fueron obra de mexicanos.
Hay más: de esos cuatro anotadores mexicanos, tres fueron defensas y uno delantero.
Y hay más, ese delantero, Carlos Gerardo Rodríguez, Hugo lo dio de baja de la selección Sub-23 y llegó con el Pachuca a consolidar el triunfo sobre el Toluca.
El Tri-23 fue de nuevo una tristeza ante Australia. Lo fue operativamente, y obviamente lo fue al momento de definir.
Hugo Sánchez suelta una nueva bomba de humo.
“Vamos a trabajar horas extras, vamos a perfeccionar la definición de las jugadas”, explica el entrenador o motivador de la selección mexicana.
Ni el problema es nuevo para Hugo ni tampoco su estrategia.
Su último año con Pumas, que no pudo terminar como técnico y debió ser removido, lo mismo dijo cuando su cuerpo de delanteros no encontraba la red.
Pasó por una racha Pumas, antes y después de ese torneo, en la que no embocaban el gol ni Marioni, ni De Nigris, ni Botero, ni Fonseca.
Y Hugo se quedaba horas extras. Y sus delanteros también. Y el gol no cayó.
El hombre prolífico en goles en México, en España, en Europa, sufría y sufre por la esterilidad ofensiva de sus equipos.
“Es cuestión de que podamos aprovechar las oportunidades de gol que creamos”, habla Hugo, explicando que con un 50 por ciento de efectividad podrá resolver los encuentros.
A excepción de Omar Bravo (6 goles) y Sergio Santana (4), el resto de los romperredes en el futbol mexicano son extranjeros, aunque con tres aparezcan Migue Sabah, Ulises Mendívil y Juan Carlos Cacho.
Alguna vez interrogado sobre esa falta de contundencia del jugador mexicano, el mismo Hugo dijo que hace falta confianza, que hace falta concentración, determinación y compromiso.
Explicó que técnicamente, atléticamente, el futbolista mexicano, el delantero mexicano, está capacitado para ser eficiente.
Al revisar pues las carencias de las que habla Hugo en el atacante mexicano, todas ellas caen en el terreno en el que, supuestamente, Hugo es un dechado de virtudes: la motivación.
Es decir, no es en la cancha, no es con la repetición agobiante y agotadora de jugadas, como Hugo, según su propio criterio y sus propias palabras, puede detonar la contundencia de estos artilleros adormecidos.
Según el mismo Hugo, hace falta convencer a los delanteros de que son capaces, aunque ellos no estén enterados aún.
Es decir, Hugo no está haciendo completa su labor con los seleccionados.
Si, como él mismo reconoce, la motivación es su carta fuerte, pues parece que se ha devaluado.
Queda claro que el primer paso, y eso es inobjetable, para alcanzar la capacidad ofensiva de sus delanteros es necesario restaurar la confianza, la concentración, la determinación y el compromiso.
Todo eso no se compra en botica, ni por internet, sino exclusivamente bajo el liderazgo conductivo de un tipo que sepa sacudir esas fibras en los delanteros.
Es cierto, que todos esos elementos deben llegar en el mismo paquete del futbolista con sus virtudes técnicas y su sentido común táctico.
Ante Australia, como antes ante Paraguay y Ecuador, México se vio chato al ataque. El equipo produce, pero no lo traduce en goles.
El razonamiento es manido, aburrido, gastado y aunque cierto, ya no alcanza para ser ni excusa, ni consuelo, mucho menos una explicación: “Sólo nos falta el gol”, explica Hugo, como lo hicieron antes Ricardo La Volpe, Javier Aguirre, Manuel Lapuente, Enrique Meza, Miguel Mejía Barón y siga Usted contando hasta cansarse.
Por falta de gol, México dejó ir el boleto regalado ante Honduras en 1981 para el Mundial de 1982 en España. Esa vez falló Hugo Sánchez, solo ante el portero vencido, casi en el minuto 90.
Por falta de gol, México se quedó en la orilla ante Alemania en Monterrey en 1986. Esa vez falló Hugo Sánchez, antes y después de los calambres.
Por falta de gol en 1994 México perdió ante su similar de Bulgaria en los penales, y porque en tiempo de juego Hugo Sánchez se negó a entrar al terreno de juego cuando se lo pedía Miguel Mejía Barón.
Hugo sabe muy bien sobre esa carencia de gol en los seleccionados mexicanos. Él fue protagonista de esa inoperancia.
¿Sería, Hugo, por falta de confianza, de concentración, de determinación y de compromiso?
Si fue así, que Dios los agarre confesados.
