Fiesta Águila con Chivas como festín…
Vaya semana de regocijo americanista. Y a atragantarse de esa dicha mientras dure.
Hay para festinar desde el regreso implacable e impecable de Salvador Cabañas, la sobria actuación del equipo, la victoria en un clásico, la semana de ansiedad por el que viene el domingo ante Pumas… y como cereza en el pastel, el cruento partido que libra fuera de la cancha Jorge Vergara para no perder al equipo.
Si bien fue elogiable la estampa irreconocible del América ante la Máquina, auspiciada fundamentalmente por ese padrinazgo del 1-0 al minuto 6, igualmente reprobable es la pequeñez de espíritu de Cruz Azul, acrecentada por la frase, más en tono colectivo que personal, por parte de Miguel Sabah: “Nos asustamos con el América”.
Ya ayer mismo Guillermo Álvarez Cuevas, presidente celeste, dijo que llevaría al cuartito a Sabah por ese autodiagnóstico tan pueril, deplorable, lastimero, que hizo, pero además advirtió a cuerpo técnico y jugadores que ya basta de entrenamientos aburguesados, comodinos, simplones.
“Nacho Tréllez dijo que un equipo es 90 por ciento repeticiones y 10 por ciento inspiración. Así tendrá que trabajar Cruz Azul”, sentenció “Billy”, como para que sus empleados descongelen, desempolven, compren o se trasplanten, un par de bolsitas de testosterona.
Y América que disfrute, que se ilusione, que exija, pero que se cuide, que se controle, que asimile pronto, porque el domingo lo espera el Puma herídisimo en su cueva, y porque hay una gran diferencia entre el discurso cariñosón de Benjamín Galindo a los Cementeros y la arenga-amenaza-imprecación que espera a los universitarios ante el energúmeno que suele ser en momentos de crisis Ricardo Ferretti.
Las Chivas, en tanto, recuperaron a Omar Arellano. Fue la figura del juego. Voluntad, talento y temperamento le fluyeron. Efraín Flores hizo lo suyo al reacomodar a Alberto Medina, Ramón Morales y Gonzalo Pineda, para sorprender al Atlas y a su técnico Darío Franco, “chamaqueado” estratégicamente.
Pero la tormenta para Chivas no le espera en Curitiba al enfrentar al Paranaense dentro de la Copa Sudamericana, sino en los juzgados mexicanos.
Ayer muy temprano, los miembros del Club Deportivo Guadalajara A.C. sacudieron al futbol mexicano.
A través de su presidente Francisco Cárdenas, anunciaron que la conformación de Chivas de Vergara como Sociedad Anónima es ilegítima, según decidió el juez Héctor Martínez Flores, del juzgado cuarto de distrito.
Consolidado este dictamen, consumada su ejecución “en unos pocos meses más”, dijo vía telefónica Cárdenas, Chivas regresaría a manos de la asociación civil.
Cárdenas explica que en ese momento todos los acuerdos, contratos y operaciones realizadas por Jorge Vergara, serían anulados, incluyendo, por supuesto, los pactos con Televisa, con la firma de ropa deportiva, con el nuevo estadio en construcción, con la compra y venta de jugadores, la pertenencia de los jugadores de fuerzas básicas, e incluso tal vez Chivas USA.
El líder de los 27 socios, tal y como lo adelantó hace casi tres años a La Opinión, advierte que, como asociación civil, están preparados para mantener el nivel deportivo de Chivas e incluso mejorarlo, además de que reconoció que “Jorge Vergara ha hecho cosas buenas”, pero especificó que el trabajo de fuerzas básicas que ha arrojado dividendos, “ya estaba funcionando desde antes” de que Vergara “creyera que en verdad es dueño del club, porque lo único que va a pasar es que el equipo volverá a quienes pertenece, a la Asociación Civil, porque la Sociedad Anónima se formó sobre bases ilegítimas”, dijo vía telefónica.
Francisco Cárdenas lamentó que buena parte del tesoro histórico de las Chivas se ha perdido, como algunos trofeos de la era del Campeonísimo, cuyo destino se desconoce, además de la venta de los terrenos del Club Deportivo Guadalajara en Colomos, “los cuales, Jorge Vergara, y está grabado, prometió que nunca se desharía de ellos, que los conservaría y los protegería para siempre, y y sabemos lo que pasó”.
Vergara, sin embargo, con el dictamen en mano, aún tiene posibilidades de apelar, y “eso puede llevar diez años antes de que se resuelva”, dijo a su vez Vergara a este reportero.
En tanto Cárdenas asegura que tiene fe en la justicia mexicana, en la que ya pocos mexicanos creen, y “si no tuviera fe, no habríamos comenzado este proceso. Como sea, me avergonzaría heredar a mis hijos un país en el que se permiten acciones fraudulentas e ilícitos”.
La otra gran duda es la contrademanda de Jorge Vergara, en caso de perder al equipo, porque exigiría a los accionistas que le vendieron los certificados de aportación que devolvieran el dinero íntegramente, cuando casi la totalidad de ellos lo han gastado ya, según han confesado a la prensa tapatía.
Por eso, queda claro, es una semana de felicidad para los americanistas.
No sólo por lo que su equipo hizo, sino porque demostró que puede, si quiere, volver a hacerlo.
Y además, insisto, como cereza del pastel de la semana, esta crisis de Chivas porque, queda claro, en el futbol, porque está mezquinamente tolerado, sólo la desgracia del adversario supera en dicha a la buenaventura del propio.
