Chivas y América, dos caguengues eliminaciones
Ni Chivas. Ni América. No van a la liguilla y por primera vez en torneos cortos, los dos quedan en la acera de los mnesterosos. Y realmente nadie los va a extrañar. Porque no merecen ni un suspiro de nostalgia por su ausencia.
Lo de Chivas fue una eliminación “caguengue” y habrá espacio para explicarlo.
Lo de América estaba anunciado. Desde las primeras maromas de la pelota, era evidente que las Águilas se irían desplomando como zopilote con artritis reumatoide en las alas.
La caída de los avechuchos es más aparatosa cuando fue obscenamente rodeada de la faramalla vocinglera de su entrenador Ramón Díaz, cuando habló de títulos, de grandeza, de estar entre los cinco mejores del mundo, hasta apaciguar si voz exitista, a base de sopapos de realismo, para prometer después la liguilla, y enseguida, ante el cataclismo mezclado de números miserables y promesas demenciales, decir que es parte de un proceso que deberá ver su mejor luz el próximo año.
Con la lengua enredada en el pescuezo como soga patibularia, le queda ahora al “Pelado”, si no huye a refugiarse en Argentina, bajo las faldas de matrona consentidora de River Plate, poner mesura, trabajo, dignidad y seriedad.
Se enteró que estaba en la televisora más importante de Latinoamérica y quiso ser más estrella que las bengalas que nacen, crecen y se reproducen en segundos en esa incubadora infatigable e insaciable de ilusiones y mentiras.
Lo de Chivas es más patético. Mucho más patético.
¿Porqué lo de eliminación “caguengue”?
Porque aquella jornada aciaga en Pachuca, Chivas firmó su sentencia de muerte sin saberlo.
Si el América fue garabateando su lastimero y lastimoso epitafio durante cada una de las 17 fechas hasta ser nalgueado en las rodillas de su hermano bastardo, lo de Chivas tiene fecha de defunción lenta.
Ese día, un equipo de altas y bajas pierde, primero, los puntos que le hubieran salvado y además, recibe los goles que le han hundido al tratar de dirimir su clasificación.
Ese día que Ronaldo Koeman, turista a todo lujo, apadrinado por Jorge Vergara, estuvo en la tribuna del Hidalgo fue el acabóse de Chivas, aunque también sería, Irónico, su resurgimiento.
Desconcentrados, amenazados, pusilánimes, contagiados de dudas inventadas en un vestidor en un crisis, poblado por mediocres personalidades, en ese momento, merecieron, tras perder matemáticamente ese día la clasificación, el epíteto de caguengues.
En 90 minutos bajaron a los infiernos, fueron goleados y tan real parecía su muerte deportiva que hasta hicieron creer, pobres ingenuos, a los mismos Tuzos que estaban reivindicándose futbolísticamente.
Después, tras ser encasillados, en un término que históricamente estará anexado a cualquier mal momento, como es de caguengues, Chivas salió de sus cenizas, en un acto tardío, pero gallardo.
Para colmo, en una decisión que el cuerpo técnico endosa a la directiva y la directiva endosa al cuerpo técnico, un partido ganado de antemano, a modo para asegurar el pase a la liguilla, Chivas peca de soberbia, de arrogancia y enfrenta sin seis titulares a un Puebla en ruinas, un agonizante en terapia intensiva, que para tratar, inútilmente de revivirlo, contrata al matrimonio perfecto en demencia, un amasiato entre dos charlatanes, uno, Mario Carrillo, con la lengua, y la otra, “Mamá Toña”, con las supercherías y artilugios de las ciencias obscuras.
Chivas tenía en Puebla a su chivo expiatorio, pero entregó el juego y fue más evidente cuando con un hombre menos, peor con dos futbolistas más, Omar Arellano y Sergio Santana, quienes entraron tarde, habría podido cambiar la historia del duelo.
Quemó las naves en el Apertura 2008, creyendo que el espejismo vivido ante un River desahuciado, le permitiría vencer a una realidad como el Inter de Porto Alegre.
Un error de monumental estupidez decidirse por la Copa Sudamericana sin haber asegurado siquiera un buen resultado ante el Inter.
De haber encarado con seriedad al Puebla y vencerlo, en este momento estaría en la liguilla, y sin riesgo de quedarse como el perro chimuelo, incapaz de tragarse alguna de las dos tortas que en su momento pasaron ante sus ojos.
Habituales termómetros del futbol mexicano, en eso no decepcionan: consignan abiertamente la mediocridad de este torneo, como emblemas torcidos y sarnosos, de la pobreza de nivel, porque hay quien lo llama competitivo, cuando sólo es competido, en el fango de la pobreza, y entre ambas percepciones hay una gran diferencia.
Se quedan fuera pues, como exposición de cómo en la banca, pero sobre todo en los escritorios, sí pueden corromperse, pervertirse, arruinarse, las buenas intenciones de la cancha.

November 18th, 2008 a las 7:44 am
hey rafa ahora en que TV’sra estas en que canal para ver las noticias, TE dejo mi phone chofiroperez@yahoo.com
November 20th, 2008 a las 1:19 pm
Mira rafael para mi eras una persona respetuosa antes de las babosadas que decias pero ahora despues de el partido de mexico vs honduras ablas pura mierda por la boca . No se que tienes contra mexico es muy cierto que mexico anda mal, pero eso no te da ningun derecho a insultarlos,y menos por la radio ,tal pareciera que tu y faitelson etan cortados con la misma tijera de la amargura porque eso son los dos unos amargados y ya deja escupir veneno en contra de los mexicanos si es que te consideras uno de ellos
November 20th, 2008 a las 7:39 pm
Pelota rota…
Un saludo…
En ESPNDeportes, en un programa que se llama Juego Cruzado, un concepto similar al Around The Horn de ESPN…
Gracias, saludos…