Tri-Honduras, un rencor que fraterniza…
Bendito el futbol. Opio inofensivo que paraliza naciones, las enemista hasta las amenazas inertes y las reconcilia en la frugal complicidad de un resultado que hace la vida más vivible para uno y más inhóspita para otro.
Bendito el futbol. Que convierte las batallas ajenas, los conflictos de cancha, en pasiones personales, en sudor propio, en angustia adquirida, en desesperación incautada.
Bendito el futbol.
Porque permite que en la bravuconada virtual, en la leperada visceral, se libre una guerra de proporciones nimias, inocuas, como intentando ser parte de una lid que corresponde a 22 colosos de rodillas frágiles y pies de barro en el olimpo verde de la cancha.
Y esa bendición, para dos naciones en desafío constante, y en confrontación eventual, tiene una cita más mañana en San Pedro Sula, donde los hondureños quieren masticar, literalmente, las tripas de sus rivales mexicanos.
Conscientes de que la guerra nace, crece, se reproduce y muere, en el cautiverio efímero de los 90 minutos, los sopapos pendencieros de una y otra afición se exaltan como un tsunami antes del silbatazo inicial, se quedan en la parálisis de la contemplación durante los 90 capítulos de 60 segundos, para estallar en una lluvia fresca de la victoria y un chaparrón de hiel para el vencido.
Y se disfruta de manera cómplice la lectura retroactiva del momento, por parte de unos, y el
anhelo de la revancha inmediata, por los otros.
Y habitando en esa estrecha frontera del desprecio, la compasión posterior hace más fuerte el respeto, y la asimilación de la derrota hace más intenso el perdón.
Por eso, este México contra Honduras de mañana parece desbordarse de manera desquiciante, y aunque hay quienes cabalguen festivos pensando que el rencor supera la ansia por la batalla final, lo cierto es que al final priva la comprensión de que es una guerra sin víctimas, sin lamentaciones, sin tumbas, sin epitafios, sin funerales, sin misas de homenaje con cuerpo presente.
En la cancha deberá presentarse el veredicto irrebatible del que logre invocar a la fortuna, evocar a sus instintos y convocar a su masculinidad, todos estos elementos al servicio del futbol.
Para mañana por la noche en San Pedro Sula deberán converger, puntualmente, referencias como los nombres.
Por un lado Guevara, Suazo, Palacios, Núñez, harán frente a Márquez, Pardo, Guardado, Oswaldo, que al final se convertirán más en instrumentos que en orquestadores del destino.
Sobrevivirá la eventual magia con el balón, la capacidad que los hace a cada uno diferentes, aún con las limitaciones de elegancia como en Gerardo Torrado, o de contundencia, como abundan en el contingente mexicano.
Privará sin duda el oficio de la testosterona para hacer de esa pasión un clon improvisado con cabeza fría y pies calientes.
Los entrenadores quedan de lado, especialmente en el caso de México, porque si bien Reinaldo Rueda ha tenido jornadas tratando de sacarle de la cabeza lo hondureño a los hondureños, Sven-Goran Eriksson no sólo no ha podido catalizar lo mexicano de los mexicanos, sino que, a diferencia de su contraparte, ni siquiera ha tenido tiempo para armar el rompecabezas táctico más allá de un pueril: “recibe, toca y corre”, como fundamento primitivo de querer hacer del equipo azteca un modelo de futbol inglés.
En semejante cita fluyen las equivocaciones por el temor de no equivocarse, y los aciertos llegan cuando se dan cuenta que no hay equivocación mayor que no intentar por el temor a equivocarse, porque es entonces cuando el virtuoso, el futbolista, empieza a jugar en una dimensión desconocida para el picapiedra de la cancha.
Honduras es favorito. Sus europeos llegan con más ritmo de juego, motivados, encendidos por esa adrenalina colectiva de una nación, porque estarán en el útero magnífico de su casa, y porque al hambre de sus congéneres se suma el hambre propia contra el alguna vez gigante del área que abusó desde su estatura entorpecida y enrarecida de vanidad.
México no es favorito, pero tiene esa bendición extraña del que, condenado a muerte, resucita hasta columpiarse de una jugada fortuita que le permita conquistar lo inesperado por el coraje histórico de algunos de sus hombres.
Bendito el futbol. Porque sólo existe cuando existe el drama. Sin drama, el futbol se convierte en un ajedrez con 11 peones y un alfil inútil en la banca.
Y al final del drama quedarán iguales, igualados por el veredicto del marcador, hondureños y mexicanos, que como escribe el poeta argentino Rafael Amor, “ellos no saben de idiomas, de límites ni banderas, míralos, se van al cielo con una risa paloma que los reúne en el vuelo”.

November 18th, 2008 a las 2:38 pm
Como diria Jack el Despripador, vamonos por partes:
Primero gusto saludarte y es la primera vez que comento en este blog, aunque lo leo muy de vez en cuando, por que la verdad, esta tan fuera de contexto que no merece la pena perder el tiempo leyendolo muy a menudo, solo cuando quiero reirme un poco de las barbnaridades que escribes.
Perdon por el ataque pero, me parece q esto es FUTBOL, puro, llano, popular, dicharachero, una forma de catarsis para la gente y aqui esta tu, escribiendo como si fuera una clase de literatura hispana, por eso digo que esta fuera de contexto, si quisiera leer una novela, un ensayo o un libro de poesias (que dejame decirte y perdon por la falta de modestia, pero ya perdi la cuenta de cuantos libros he leido en mi vida), no lo haria de un simple partido de futbol, por el amor de Dios.
Y aqui estas tu escribiendo de futbol, como si fueras un escritor frustrado, queriendo utilizar palabras domingueras (rebuscadas), para hecer parecer a un simple partido de futbol, como la antesala del apocalipsis.
- “Masticar literalmente las tripas de sus rivales mexicanos”, por favor, si dices “literalmente”, entonces estas diciendo que los hondurenos, son una parvada de asesinos sedientos de sangre.
- “De un resultado que hace la vida más vivible para uno y más inhóspita para otro”, deveras piensas que el resultado de un partido de futbol hace mas vivible la vida, cuando hay cosas mas importantes que ese resultado.
Podria estar, destripando tus comentarios, uno por uno pero, seria mucho perder mi tiempo y enaltecerte en las delicias de una victoria literaria, que daria como resultado el encuentro despiadado y sanguinario de dos titanes en una batalla de magnitudes epicas, y cubriria con un manto escarlata el campo de hostilidades (lease con mucho sarcasmo, por favor).
Asi que mejor ahi le paro, y dejamos la literatura y palabras domingueras para otra ocasion, y concretemos a decir que manana se enfrenta Honduras y Mexico, en un partido de futbol, y que al terminar uno de los dos o los dos estaran calificados para el haxagonal final de CONCACAF, que concede 3 plazas directas para el mundial de Sudafrica del 2010, asi como un repechaje contra un equipo de sudamerica, para definir la cuarta plaza para dicho mundial.
Tengas suerte y no me preguntes cuando volvere a leer tu columna, por que hoy ya fue sobre dosis de tonterias.
Tengas buen dia
November 18th, 2008 a las 4:20 pm
Senor Rafael Ramos, yo lo escucho diariamente en su programa raza deportiva. Me paracen correctos algunos de sus comentarios acerca de la seleccion mexicana en el sentido de que no es favorita para ganar el partido de manana. Pero, mi punto de vista es el siguiente. Creo que habra un empate porque Honduras saldra con un ataque furioso sobre Mexico tratando de anotar primero y creo que lo lograra con esos tremendos jugadores como Suazo y Costli. El error de Honduras sera el caer en esa confianza de conformarse con el resultado parcial como le paso en el azteca y es alli donde Mexico saldra adelante en San Pedro y conseguira el empate y no creo que la victoria. Es decir, sera un partido de ida y vuelta donde Honduras siempre atacara y Mexico siempre contragolpeara. Lo justo para ambas selecciones seria que las dos avanzaran a la siguiente ronda y disfrutar de otros dos “agarrones” de aztecas y catrachos. Ambos equipos son mas que Jamaica y merecen avanzar. Ojala no despidan al sueco Eriksson que es el menos culpable de esta situacion de juego vacilante de nuestra seleccion. Creo que merece confianza y tiempo para imponer su estilo de juego.
Por ultimo, su programa en la radio es de lo mejor, usted y el senor Faitelson le ponen un sabor muy especial a la discusion. Gracias
November 21st, 2008 a las 8:08 am
La rivalidad del futbol esta en otros lares, ahi se inicia un partido social entre Mexico y Centroamerica , animadversion hacia el mexicanismo eta fuera de la cancha, luego se lleva al rectangulo.
los problemas migratorios se disipan en el rectangulo, es por eso que GANARLE A MEXICO no por un partido o por ir o no al mundial, sino por un sentimiento que se ha cargado por lo largo y ancho de la frontera hacia los EEUU. eso es o me equivoco centroamericanos..?
November 24th, 2008 a las 11:57 am
Bueno rafa,que forma la del CUAH de decirle al tonto de erikson,mirame jugar y no jusgues mis anos,porque ni gio ni vela tienen el talento mio.Bueno capo quedo demostrado que en mexico ni en europa ay un mexicano con el talento del temo y que se eche el equipo al hombro,por eso los federativos deben forsar al galan erikson a que llame al temo y no para tenerlo en la banca sino para ser el verdadero capitan del tri pues a rafa le queda grande ese puesto.
November 24th, 2008 a las 12:01 pm
porque entre mas juega mexico bajo erikson mas se parece al tri del ojitos.
November 24th, 2008 a las 9:27 pm
por esas miradas tan koktas que estos dos tienen, los dos son don juanes