El gritón que ayudó a avanzar la reforma de salud
Thursday, September 10th, 2009Y el Presidente Obama dió su discurso y las noticias principales son dos: uno, el Presidente insiste en cooperación bipartidista y en aprobar una reforma que regule el comportamiento de las compañías de seguro, amplíe la cobertura y proteja a los que ya la tienen y dos, un Congresista sureño de nombre Joe Wilson adquirió fama automática (de la buena y de la mala) al interrupir al Presidente y gritar “mentiroso” durante el solemne discurso de ayer. Vean el vídeo del momento clave, cuando el Presi está aclarando que su propuesta no cubre a inmigrantes indocumentados, una acusación que han usado opositores de la reforma para crear alarma y más oposición. Vale la pena fijarse en las caras del vice presidente Joe Biden y de la Presidenta de la Cámara Nancy Pelosi (detrás de Obama) y de como el presidente se detiene un momento y sigue, sin cambiar siquiera la expresión de su cara.
Lo primero que pensé es que si un Congresista demócrata hubiese gritado “mentiroso” en su cara a George W. Bush en uno de los tantos discursos que dió hablando de cosas que luego resultaron ser, digamos, inciertas, hubiera ardido Troya, es decir, se hubiera acabado el mundo y el otro lado hubiera crucificado al partido demócrata en pleno. A nadie, nunca se le ocurrió hacer tal desplante en un momento oficial como este durante el anterior gobierno.
El susodicho congresista, electo en 2001 a la Cámara de Representantes por Carolina del Sur, es un ultraconservador que durante le debate sobre la guerra de Irak, hace unos años, dijo de otro congresista (el demócrata Bob Filner), que era “visceralmente anti americano” y guardaba un “profundo odio por los Estados Unidos”. El pecado de Filner había sido señalar que Estados Unidos vendió armas a Saddam Hussein en el pasado, un dato ya bastante conocido, al menos entre quienes tienen a bien informarse de lo que ocurre.También acusó al partido demócrata de hacer “guerra de guerrillas” contra nuestras propias tropas, porque pidieron una investigación sobre los abusos de Guantánamo. Es decir, un congresista muy dado a expresiones “emotivas” más que lógicas.
Pero aparte de ser de una mala educación monumental, el grito de Wilson podría estar generando la reacción contraria. Su oponente para el congreso en las elecciones del año que viene, el demócrata Rob Miller, ya recibió más de 100,000 dólares en donativos del público desde que pegó su grito ayer. Y hay señales de que el ataque contra el presidente está ayudando a unificar a los demócratas descarriados, que podrían aprobar la reforma solitos si ellos quisieran. Por el momento, además, está siendo condenado por legisladores de ambos partidos, un bipartidismo que el sólo discurso de Obama no hubiera logrado.



