Muy de moda parecen estar los disfraces de “illegal alien” (extranjero o extraterrestre ilegal, cualquiera de las dos funciona), ya que el que les mostramos ayer no es el único que existe ni en una sola tienda, sino en muchas.
Target, después de escuchar quejas de mucha gente ayer, al trascender que tenían en su sitio de internet un disfraz de “ilegal” con traje de prisionero, careta de extraterrestre espacial y una tarjeta verde en la mano, casi como burla, decidió retirar el famoso traje de su sitio de internet. Ver aquí la información.
Pero otros sitios insisten siguen haciéndose los graciosos. Por ejemplo, Amazon, ese sitio que uso muy a menudo para comprar libros, tiene esta máscara de “illegal” cuyo texto descriptivo es más que interesante: “de Latex, el alien con cara de UFO (OVNI) con grandes ojos almendrados, grandes bigotes y gorra de beisbol”. Pueden verlo aún aquí y por si lo quitan, como hizo Target, aquí lo tienen
O este otro , que también se las trae. La ilegal sexy, con “vestido metálico, poncho con pompones, sobrero a juego, esposas y lentes de extraterrestre”. Aquí lo tienen en todo su esplendor. Se los copio al final, por si acaso.
Costo, burocracias, impuestos, palabras claves utilizadas por Lincoln Díaz Balart, republicano cubanoamericano de Florida en su respuesta de ayer al discurso de Obama sobre salud. Argumenta que habrá “recortes profundos” a medicare. Habla de “destruir empleos y racionar cuidado de salud”, muchas palabras que aprietan los botones del temor y la ansiedad, lo que demuestra que es más fácil criticar una propuesta de reforma que llevar a cabo la reforma en sí.
Sabemos que es dificil porque si no, los republicanos hubieran reformado el sistema de salud cuando tenían un presidente y una mayoría en el Congreso.
Y el Presidente Obama dió su discurso y las noticias principales son dos: uno, el Presidente insiste en cooperación bipartidista y en aprobar una reforma que regule el comportamiento de las compañías de seguro, amplíe la cobertura y proteja a los que ya la tienen y dos, un Congresista sureño de nombre Joe Wilson adquirió fama automática (de la buena y de la mala) al interrupir al Presidente y gritar “mentiroso” durante el solemne discurso de ayer. Vean el vídeo del momento clave, cuando el Presi está aclarando que su propuesta no cubre a inmigrantes indocumentados, una acusación que han usado opositores de la reforma para crear alarma y más oposición. Vale la pena fijarse en las caras del vice presidente Joe Biden y de la Presidenta de la Cámara Nancy Pelosi (detrás de Obama) y de como el presidente se detiene un momento y sigue, sin cambiar siquiera la expresión de su cara.
Lo primero que pensé es que si un Congresista demócrata hubiese gritado “mentiroso” en su cara a George W. Bush en uno de los tantos discursos que dió hablando de cosas que luego resultaron ser, digamos, inciertas, hubiera ardido Troya, es decir, se hubiera acabado el mundo y el otro lado hubiera crucificado al partido demócrata en pleno. A nadie, nunca se le ocurrió hacer tal desplante en un momento oficial como este durante el anterior gobierno.
Congresista Joe Wilson
El susodicho congresista, electo en 2001 a la Cámara de Representantes por Carolina del Sur, es un ultraconservador que durante le debate sobre la guerra de Irak, hace unos años, dijo de otro congresista (el demócrata Bob Filner), que era “visceralmente anti americano” y guardaba un “profundo odio por los Estados Unidos”. El pecado de Filner había sido señalar que Estados Unidos vendió armas a Saddam Hussein en el pasado, un dato ya bastante conocido, al menos entre quienes tienen a bien informarse de lo que ocurre.
También acusó al partido demócrata de hacer “guerra de guerrillas” contra nuestras propias tropas, porque pidieron una investigación sobre los abusos de Guantánamo. Es decir, un congresista muy dado a expresiones “emotivas” más que lógicas.
Pero aparte de ser de una mala educación monumental, el grito de Wilson podría estar generando la reacción contraria. Su oponente para el congreso en las elecciones del año que viene, el demócrata Rob Miller, ya recibió más de 100,000 dólares en donativos del público desde que pegó su grito ayer. Y hay señales de que el ataque contra el presidente está ayudando a unificar a los demócratas descarriados, que podrían aprobar la reforma solitos si ellos quisieran. Por el momento, además, está siendo condenado por legisladores de ambos partidos, un bipartidismo que el sólo discurso de Obama no hubiera logrado.