Mi hija es un diamante
Ha pasado tan sólo un mes desde que tuve que tomar la decisión de ser mamá de una hija única, mi salud y vida estaban en riesgo, no hubo más remedio: mi matriz debió salir para poder vivir.
Teníamos planeado buscar al hermanit@ de mi hija, Dios sabe que soy perserverante cuando me propongo algo y nada me convencía para desistir: ni los sangrados aquellos tan espantosos que tenía, ni la anemia tan severa que ya habían provocado, ni el sentirme cansada, agotada cada día más y más, yo quería otro bebé y punto.
El sangrado fue tan abundante aquella mañana que logró asustarme y mi esposo me pidió casi de rodillas, “por favor, vamos al hospital, deben revisarte”, llegué a la sala de urgencias y ya no salí. No uno, ni dos, ni tres, cinco médicos ginecólogos debieron convencerme: señora su vida está en peligro, no podrá tener más hijos, debe autorizar la cirugía.
Hoy sé que mi hija es un diamante, así me lo explicó mi mamá…

