Mi papito querido
Wednesday, June 8th, 2011Tengo 36 años y aún necesito mucho a mi papi; si algo va mal, sé que él puede resolverlo todo con un “reina, sólo avísame y ahí estaré” no importa que se haya acostado recién en la cama, no importa que sea media noche, no importa nada, de verdad papá siempre está ahí y nunca duda en recorrer media ciudad o algo más, con tal de protegerme.
Cuando todo va bien, es el hombre más cariñoso, que lo mismo da un abrazo o deja un recado en la contestadora: “sólo llamé para decirles que las quiero mucho” (se refiere a mi hija también) o te compra ese antojo que acabas de ver en el aparador o atravesando la calle.
Cada vez que muere un hombre o el papá de un amigo mi temor es el mismo: ¿cuánto tiempo de vida le queda? Las lágrimas escurren por mis mejillas y rezo: “Dios mío, déjame muchos años más al lado de mi papito, de verdad no sabría qué hacer sin él”.
No sabría a quién llamar cuando tengo un problema, no sabría a quién abrazar, no sabría por quién romperme la cabeza para escoger el mejor regalo, no sabría a quién contarle cuánta azúcar ha comido en el día, no sabría a quién aprenderle a ser una mujer de bien, una profesional responsable.
Tenemos un montón de anécdotas juntos y solitos: aprendí a caminar en su oficina, me arrojé al mar siendo una bebé, nuestras caminatas vespetinas para comprar el diario, me enseñó a disparar armas de fuego, lo he acompañado a ceremonias en su honor, pero la que nunca olvidaré fue cuando me llevó del brazo por un pasillo largo, alfombrado, mientras las piernas me temblaban e iba vestida de novia.
¿Qué anécdota recuerdas con más cariño junto a tu papá? ¿Ya no lo tienes contigo? ¿Qué extrañas más de estar juntos? ¿Cómo has superado su ausencia? Cuéntanos, estoy segura que el primer hombre más importante de nuestras vidas es nuestro padre. Síguenos en Facebook y Twitter @impreportal.

