El ¿encanto? de las bodas
Tuesday, December 15th, 2009Existimos mujeres que soñamos desde pequeñas con el famoso vestido laaaargo y blanco de novia; a nosotras se nos acelera el pulso tan sólo de pensar que algún día nuestro padre nos entregará en el altar al hombre que escogimos para la eternidad.
Pero sin duda alguna el preparar una boda y lo que sucede el día de la boda son experiencias inolvidables, por muy buenas y muy malas a veces; la ventaja es que el encanto llega con el paso de los años y podemos reírnos de lo que sucedió.
Infarto con influenza AH1N1
Laura tuvo un infarto a sus 25 años, un mes y medio antes de casarse, el diagnóstico médico fueron simples causas probables, así que los médicos le autorizaron casarse con la única condición de no agitarse, jamás vi una novia bailar sólo un par de piezas en toda la noche cuando deseaba no parar. Su boda fue este abril, cuando en México se acababa de declarar la epidemia por Influenza AH1N1 y el Gobierno y la Iglesia decidieron evitar los tumultos y grandes reuniones personales. Por fortuna, todos los amigos y familiares decidimos asistir, sin tapabocas y disfrutar de la noche a “escondidas” de las autoridades: música baja y cortinas negras engalonaron el salón.
Novia mocosa
Mayra esperó años y años a que José Luis terminará de construir su casa para casarse como Dios manda, el chico cumplió su palabra pero Mayra no estaba bien… cogió una gripe mortal dos días antes y se convirtió en la primer novia que veo con ojos y nariz rojos no por llorar, sino por la fiebre y los malestares que debería reposar en casa, justo el día más feliz de su vida.
Atrapada en el tráfico
Tania metódica, calculadora, organizada, lista para cualquier problema decidió tomarse las fotos con su novio-próxmo esposo a varios kilómetros de distancia de la Iglesia, todo fue lindo, un museo con pavorreales los rodeaban, construcciones de piedra que enmarcaban su brillante felicidad, una sesión fotográfica muy linda, pero el sueño tuvo algo de pesadilla cuando el tráfico hacia la Iglesia no permitía avanzar el auto, los novios llegaron tarde, muy tarde, pero se casaron felizmente agitados.
Alergia lunamielera
Tania, sí la misma, planeó un viaje de bodas de ensueño, un hotelito en playa alejado de todo ruido, de la civilización, llegar en lancha a su habitación iluminada con velas y cocos en una reserva natural invitaba al amor, se untó bronceador biodegradable para poder asolearse; en la noche, cuando la oscuridad reinaba en su palapa amorosa un picor la invadió, su esposo alumbró con la escasa luz de la vela y el amor se desmoronó: alergia por toda la piel… ¿el médico? tardó horas en llegar en lancha.
Puntadas del novio
Sergio, esposo de Tania (es que todo les pasó… lo juro!) chapoteaba en la alberca, jugaba frente a su esposa haciendo payasadas, de esas que hacen los hombres cuando están muy enamorados, se lanzaba panza abajo sobre el piso de la alberca cuando no midió la distancia y se golpeó fuerte la cabeza: sangre, sangre, más sangre… puntadas le tuvieron que dar al novio juguetón.
¿Conoces bodas “encantadas”? Cuéntanos tu historia.


