Soluciones sencillas para un mundo al que le gusta complicarse las cosas
Orinar en la regadera mientras uno se ducha es un consejo que desde hace unos meses circula por la red y que surgió de ONG brasileñas. No es un mal consejo; de hecho, es algo muy útil para la conservación del agua. Pero es sin duda un ejemplo de la manera en que vemos el agua.
El hecho de pedir que las personas orinen mientras se duchan significa que todos jalamos la palanca del inodoro después de orinar, y es un reconocimiento de que esta actividad es un desperdicio de agua.
Hace poco algún miembro reconocido de la sociedad (no recuerdo si fue una autoridad o un académico; prometo buscarlo) sugirió que no le jalaran al inodoro si sólo orinaban.
Tiene todo el sentido del mundo; el problema es que se interponen las cuestiones de etiqueta y salud, pero para como se están poniendo las cosas, habrá que hacerlo siempre que se pueda.
