Terror en Ciudad Juárez
La noticia fue impactante no sólo porque se trata de 16 jóvenes que fueron asesinados en medio de una fiesta en esa ciudad mexicana, calificada como la más peligrosa del país. El hecho de que esos jóvenes hayan sido asesinados de manera tan terrible devela cómo las redes del crimen organizado van dejando gradualmente de atacar sólo a bandas rivales o a personas relacionadas con ellas, para atacar a la sociedad civil. Y eso puede ser lo más peligroso de todo.
Las familias de los jóvenes enterraron los restos ayer, en medio del dolor y de la impotencia. Escuchaba en un noticiario de radio a una joven que reclamaba, con justa razón, que si entre los muertos estuviera un hijo de Felipe Calderón, seguramente movería tierra, mar y cielo para encontrar al culpable. Entretanto, el único presunto responsable que las autoridades tenían en la mira, supuestamente murió en un tiroteo con el Ejército Mexicano. ¡Qué casualidad!
Lo que es más que evidente es la falta de voluntad y de capacidad de las autoridades mexicanas para combatir al crimen organizado en México. Una lástima.

