¿Por qué tanto escándalo?
Wednesday, February 17th, 2010Venía en la carret
era escuchando por la radio el pseudoanálisis que hacían conductores comediantes acerca de las palabras del “Vasco” Aguirre, en cuanto a su deseo de volver a Europa tan pronto termine la participación del Tri en el Mundial de Sudáfrica 2010.
No es la primera vez que lo dice; desde que lo contrataron señaló que él nada más venía a este ciclo mundialista tras los estragos causados por Eriksson (¿Se acuerdan de él?) y que después agarraría su camino.
De hecho, su contrato sólo llega al 2010 y sólo estipula que podría negociarse uno nuevo.
¿Por qué hoy tanto escándalo por esas declaraciones?
Los tipos de la radio incluso le llamaron al escritor Carlos Monsiváis para que diera su opinión al respecto.
Quizá el verdadero problema es que cuando le preguntaron si México podía aspirar a ganar el Mundial, el Vasco, con el temperamento que lo caracteriza, respondió que no. Que en los últimos cuatro mundiales, México ha quedado entre el lugar 10 y 14, y que a eso es a lo que puede aspirar.
Claro, los primeros que censuran esas palabras son los dueños del futbol, los dueños de los equipos y las televisoras que viven de alimentar las falsas esperanzas de una afición que olvida que siempre pierde.
¿Cómo vas a vender productos (jugadores en este caso) que no se pueden promover como los mejores? ¿Quién va a comprar teléfonos, bebidas energizantes o prendas de vestir con imágenes públicas que cuando mucho aspirarán a ser las décimas mejores de un torneo?
¿Cómo crear rating para los partidos mediocres que se juegan las próximas dos semanas (contra Bolivia y contra Nueva Zelanda) si no es porque se supone que esta es la mejor selección mexicana de la historia?
Están tan enojados por las pérdidas potenciales de ganancias que ya andan buscando nuevo técnico, y no se tardaron ni un día en pensarlo.
Las razones que el Vasco da para no continuar con la Selección quizá no sean las verdaderas, pero son válidas: la inseguridad en México. Y señala el caso Cabañas, pero no es el único.
El Vasco no quería el trabajo y ahora tiene una excusa válida para dejarlo sin parecer que falta a su “deber patriota”.
¿Criticable? Sí. No es huyendo de los problemas como éstos se resuelven.
